Presidente Petro denuncia presunto plan para sabotear reunión con Trump
El presidente Gustavo Petro generó un terremoto institucional al revelar durante un Consejo de Ministros en Montería la existencia de un presunto plan estructurado para sabotear su histórica reunión con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizada el pasado 3 de febrero en la Casa Blanca. Según el mandatario colombiano, detrás de esta estrategia se encontraría un alto oficial de la Policía Nacional con la misión específica de "ponerle sustancias psicoactivas en el carro" para afectar el encuentro diplomático bilateral.
Las graves acusaciones del jefe de Estado
Durante su intervención, Petro fue categórico al afirmar: "Tenían como misión destruir la reunión con Trump, de alguna manera u otra. Ya se destituyó a varios. Pero eso me coloca en una situación de alarma". El presidente añadió detalles preocupantes sobre el alcance de estas acciones, mencionando que "hay una acción con las órdenes de captura, incluso con el intento de poner a mi hijo en diciembre preso. Esto viene desde octubre del año pasado".
El mandatario fue aún más directo al señalar que un general de la Policía habría recibido órdenes externas para ejecutar el supuesto montaje: "Entonces hay un general que ordené retirar de la Policía; tiene una misión extraña, alguien le dio la orden, no, obviamente, no nosotros, para ponerme sustancias psicoactivas en el carro". Estas declaraciones han generado una crisis de confianza dentro de la fuerza pública y han puesto en evidencia tensiones internas significativas.
Identificación del general Edwin Urrego
Medios nacionales como Semana revelaron que, según fuentes internas de la Policía Nacional, el oficial señalado en la investigación interna sería el general Edwin Urrego, un experimentado uniformado con más de 32 años de carrera que ha ocupado posiciones estratégicas como director de la Dijín, comandante de la Policía de Barranquilla y, más recientemente, asignado a la ciudad de Cali. Sin embargo, estas mismas fuentes policiales indicaron que todo se trataría de un montaje contra el general, sugiriendo que el presidente estaría recibiendo información errónea o manipulada.
Según versiones internas de la institución, el supuesto plan habría sido construido por estructuras criminales vinculadas al narcotráfico en Barranquilla y Puerto Colombia, organizaciones que fueron severamente golpeadas por Urrego durante su gestión como comandante en la capital del Atlántico. Estos grupos, en retaliación por investigaciones que afectaron sus redes criminales, clanes familiares y funcionarios públicos presuntamente vinculados a actividades ilegales, habrían elaborado un anónimo con información falsa que terminó llegando al presidente con el objetivo claro de desprestigiar al general y sacarlo del camino.
Respuesta contundente del general Urrego
En diálogo con Blu Radio, el general Edwin Urrego reaccionó de manera firme a los señalamientos del presidente Petro, calificándolos rotundamente como una "locura" y asegurando que jamás ha intentado realizar ningún acto que afecte su ética profesional ni la honra de la institución policial. "Nunca, eso para mí es una locura", afirmó el uniformado, al tiempo que aseguró que nunca ha tenido cercanía física con el vehículo presidencial ni control sobre los protocolos de seguridad del mandatario.
Urrego explicó detalladamente que los esquemas de seguridad del presidente y el manejo de los vehículos oficiales dependen directamente de la Casa Militar, no de la Policía Nacional, y que su función siempre ha sido garantizar la seguridad del mandatario a través de procedimientos de avanzada y coordinación institucional, no el manejo directo de logística o vehículos oficiales. El general enfatizó que su trayectoria operativa lo ha convertido en una figura visible en la lucha contra el crimen organizado, narcotráfico y corrupción local, lo que le habría generado enemigos poderosos dentro y fuera de las instituciones estatales.
Desinformación y disposición a colaborar
Posteriormente, en Caracol Radio, el general Urrego volvió a rechazar cualquier vínculo con un supuesto complot contra el presidente Petro y habló explícitamente de una estrategia de desinformación diseñada para afectarlo personal y profesionalmente. "Es una total desinformación que ha recibido el señor Presidente. No obedece a la realidad. Pensar en realizar un acto así iría incluso contra la misma democracia", afirmó con convicción el oficial de alto rango.
El general reveló que se enteró de las graves acusaciones por un video que le enviaron por WhatsApp y que, hasta el momento, no ha recibido ninguna notificación formal ni pruebas concretas en su contra. "Nadie me ha dado la oportunidad de defenderme ni me han presentado pruebas. Y pienso que no las hay, porque eso no aconteció", declaró en los micrófonos de 6AM W, mostrando preocupación por la falta de debido proceso en su caso.
Manifestando transparencia y disposición a colaborar, Urrego aseguró: "Estoy dispuesto a someterme a pruebas de poligrafía, a lo que se requiera para que esto sea esclarecido", recordando que ha superado múltiples pruebas de confianza a lo largo de su carrera, incluso con agencias de Estados Unidos como HSI e ICE. Esta declaración busca reforzar su credibilidad y demostrar que no tiene nada que ocultar ante las investigaciones que puedan desarrollarse.
Segundo uniformado mencionado y contexto de la reunión
En medio de este escándalo de proporciones nacionales, también aparece un segundo nombre según informó Caracol Radio: el del coronel Óscar Miguel Moreno Arroyave, quien figura como otro de los uniformados mencionados en los señalamientos presidenciales. Su último cargo conocido fue como comandante del Distrito Uno de Policía Riomar, pero hasta el momento no ha dado declaraciones públicas ni se ha pronunciado oficialmente sobre su presunta vinculación en este complejo caso que mezcla seguridad nacional, política y posibles operaciones de desprestigio.
La reunión entre Petro y Trump en la Casa Blanca representó un momento crucial para reiniciar la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos, buscando dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este encuentro cara a cara, acordado tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, tenía como objetivo principal estabilizar las relaciones diplomáticas en un contexto geopolítico complejo, haciendo que las acusaciones de sabotaje adquieran una dimensión internacional adicional.



