Procedimiento policial en Suba termina con ciudadano hospitalizado y debate sobre uso de la fuerza
Un operativo de la Policía Nacional en el barrio El Poa, localidad de Suba, realizado el pasado 19 de febrero, derivó en una violenta confrontación física que dejó a un ciudadano con una fractura de clavícula y múltiples denuncias por presunto abuso de autoridad. El incidente, capturado en video por testigos, ha generado un intenso debate sobre los protocolos de actuación policial y el uso de armas de electrochoque tipo taser.
La secuencia de los hechos según registros visuales
En las grabaciones difundidas en redes sociales, se observa inicialmente a un ciudadano discutiendo acaloradamente con un uniformado que sostiene un taser. Aunque en un primer momento no hay contacto físico, la situación escala rápidamente cuando llegan refuerzos policiales al lugar. Según versiones de vecinos, el hombre se encontraba arreglando su bicicleta cuando fue abordado por los agentes.
El forcejeo comienza cuando los policías intentan inmovilizar al ciudadano, quien responde lanzando golpes contra uno de los uniformados. En ese momento, otro agente acciona el taser, provocando que el hombre caiga al suelo. La escena desata la inmediata reacción de transeúntes y residentes del sector, quienes rodean a los policías y les reclaman por el uso de la fuerza.
"En medio de la resistencia, el ciudadano agrede a un policía, lo que lleva a otro uniformado a usar el taser para reducirlo. Tras la descarga eléctrica, el hombre cae al pavimento", describen los videos que han circulado ampliamente.Versiones encontradas y detenciones adicionales
Un hombre que se identifica como integrante de la "Cívica de Suba" asegura en otro video que el ciudadano intervenido es vecino del barrio y que la agresión habría ocurrido dentro de un local comercial cercano, donde los policías lo habrían llevado. Testigos afirman que durante el procedimiento también intervino la madre del detenido, quien salió a reclamar por lo ocurrido.
La tensión aumentó cuando un segundo ciudadano intentó retirarle las esposas al hombre inmovilizado, según la versión policial, lo que resultó en su detención inmediata. Las grabaciones muestran a varias personas intentando mediar mientras los gritos y reclamos se intensificaban en la escena.
Posiciones divididas y llamado a investigación
La difusión del material audiovisual ha generado reacciones polarizadas en la opinión pública. Mientras algunos usuarios respaldan la actuación policial argumentando que el ciudadano agredió primero a los uniformados, otros cuestionan severamente el uso del taser y exigen una investigación rigurosa sobre el procedimiento.
"Hay llamados concretos para fortalecer el uso de cámaras corporales que garanticen mayor transparencia en este tipo de intervenciones policiales", señalan analistas de seguridad ciudadana.La versión oficial de la Policía Nacional
El teniente coronel Julio César Botero, comandante de la estación de Policía de Suba, explicó que el procedimiento se realizó durante actividades rutinarias de registro, control y verificación de antecedentes en el barrio El Poa. Según su relato, al momento de requerir la documentación del ciudadano, este habría reaccionado de manera violenta y agredió físicamente a los uniformados.
"Fue necesario hacer uso de la fuerza proporcional para reducirlo y garantizar la seguridad de los agentes y la comunidad", afirmó el oficial, quien además detalló que se impusieron dos medidas correctivas a otras personas que interrumpieron el operativo.
La Policía confirmó que el hombre, de 43 años de edad, fue capturado en flagrancia y puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de violencia contra servidor público. Las autoridades médicas atendieron la fractura de clavícula que sufrió durante el forcejeo.
Investigaciones en curso y verificación de protocolos
Las autoridades informaron que el caso continúa en fase de verificación para establecer si el procedimiento se ajustó estrictamente a los protocolos establecidos, mientras avanzan las investigaciones correspondientes tanto en el ámbito disciplinario como penal.
Este incidente se suma a otros casos recientes que han puesto bajo escrutinio los métodos de intervención policial en Bogotá, particularmente en lo relacionado con el uso de fuerza y tecnologías como el taser en contextos de alta tensión comunitaria.