Periodista de Bogotá genera polémica por grabar reencuentro de víctima de secuestro
Polémica por periodista que grabó reencuentro de secuestrada en Bogotá

Polémica periodística tras secuestro en Chapinero: víctima cuestiona grabación de su reencuentro familiar

En medio de la conmoción generada por el caso de Diana Ospina, la mujer que apareció la noche del lunes 23 de febrero tras ser secuestrada después de tomar un taxi en el sector de Chapinero durante la mañana del domingo, una situación particular ha captado la atención de los usuarios de redes sociales y desatado una ola de indignación contra un reconocido periodista capitalino.

El momento del reencuentro que generó controversia

Se trata del periodista Melquisedec Torres, quien estuvo presente durante el emotivo reencuentro de Diana con su familia y conoció detalles inéditos del polémico crimen. Aunque fue una de las primeras personas en dar a conocer la llegada de la víctima a su hogar, según él por invitación expresa de la familia, un comentario espontáneo de Diana reveló que la presencia de cámaras le causó profunda incomodidad en ese momento vulnerable.

"Que mal que filmes", expresó la mujer cuando el periodista acercó su dispositivo móvil para capturar el momento mientras ella abrazaba emocionada a sus seres queridos. Ante esta breve pero contundente crítica, Torres respondió, entre risas nerviosas, "no, tranquila, lo importante es que estás bien", y posteriormente publicó los videos en sus redes sociales personales y profesionales.

La reacción en redes sociales y medios especializados

La actitud del comunicador generó múltiples críticas en plataformas digitales por parte de usuarios que calificaron su proceder como "poco ético" y "insensible". El medio feminista Volcánicas se pronunció al respecto señalando con firmeza: "si una mujer que acaba de ser víctima de una experiencia traumática como un secuestro te dice 'que mal que filmes', deja de filmar inmediatamente y no publiques ese material bajo ninguna circunstancia. La primicia informativa y la inmediatez periodística nunca deben estar por encima de la ética profesional y la dignidad humana de una persona".

La defensa pública del periodista involucrado

Poco después de difundir los videos polémicos, el periodista respondió a los cuestionamientos públicos argumentando que estuvo en el lugar exclusivamente por solicitud de la familia y los amigos más cercanos de Diana, quienes le habrían pedido específicamente apoyar las labores de búsqueda durante las horas críticas. "Y justo mientras nos reuníamos virtualmente para coordinar dicha búsqueda con un experto privado en inteligencia, les comunicaron su libertad inesperada y me invitaron formalmente a acompañarlos en su llegada al hogar familiar", informó Torres en sus declaraciones iniciales.

"Dado que ella no me conocía personalmente y se encontraba aún en estado de shock por su retorno repentino, preguntó con toda razón por mi presencia en ese momento íntimo. Hasta hace unos minutos estuvimos compartiendo con su familia y mejores amigos su regreso sana y salva. Para los que me han insultado por esta situación, pues qué le hacemos. A quienes se solidarizaron genuinamente y ayudaron durante la crisis, Diana les envía abrazos cálidos y mil agradecimientos profundos. Que duerman tranquilos" agregó el periodista en tono defensivo.

Argumentos adicionales y comparación histórica

Más adelante, en otra publicación en redes sociales, Torres argumentó que grabó la escena completa en un lugar completamente público y que subió los videos "tras previa conversación y autorización explícita con su familia nuclear y mejores amigos". "En el mundo actual, caracterizado por videos y fotografías a raudales en sitios PÚBLICOS e incluso transmisiones en vivo desde espacios privados, resulta particularmente curiosa la acusación que me lanzan, especialmente cuando proviene de colegas periodistas", señaló con evidente ironía, añadiendo que departió extensamente con ella y sus allegados hasta la madrugada, compartiendo incluso bebidas tradicionales.

En una última publicación al respecto, que incluía una fotografía histórica de la liberación de Íngrid Betancourt, el periodista concluyó: "Me estoy enterando desde esta madrugada que se nos prohíbe terminantemente a los periodistas estar en el lugar exacto de los hechos noticiosos, que no se puede grabar legalmente en sitios públicos, que el encuentro emocional de un secuestrado con su familia no puede ser difundido informativamente (ni siquiera si la familia invitó directamente al periodista al sitio). Que la reportería de campo tradicional ha muerto definitivamente. Para mayor análisis teórico diríjanse a las hordas petristas y al reputado medio investigativo Cuestión Pública".

El caso continúa generando debate sobre los límites éticos del periodismo contemporáneo, la privacidad de las víctimas de delitos graves y el derecho a la información pública en contextos de alta sensibilidad emocional y social.