Jamundí bajo el yugo armado: secuestro de jóvenes evidencia control de disidencias en zona rural
Jamundí: secuestro evidencia control de disidencias en zona rural

Jamundí bajo el yugo armado: secuestro de jóvenes evidencia control de disidencias en zona rural

De manera violenta y sorpresiva, dos camionetas irrumpieron en el corregimiento de Villa Paz, zona montañosa de Jamundí, Valle del Cauca, para llevarse a cuatro jóvenes con rumbo desconocido. El hecho, ocurrido en uno de los sectores más concurridos, generó inmediata angustia entre testigos y familiares, quienes recibieron acompañamiento de la Defensoría del Pueblo para gestionar el regreso seguro de los secuestrados.

El imperio del silencio y el miedo

Como suele ocurrir en estos casos, la información es escasa y fragmentada. Los pobladores callan por temor a represalias, ya que los grupos armados que operan en la zona tienen "ojos hasta en las paredes", dificultando las investigaciones y generando múltiples versiones sobre lo ocurrido. Aunque inicialmente circularon rumores sobre la minoría de edad de las víctimas, la Alcaldía de Jamundí confirmó, tras contrastar identidades con la Registraduría, que los jóvenes tienen entre 18 y 19 años y cursan grado 11 en la sede educativa del corregimiento.

Las autoridades atribuyen el secuestro a la estructura 'Jaime Martínez', perteneciente a las disidencias de las Farc que mantienen operaciones en esta zona montañosa. El hecho activó inmediatamente a los grupos del Gaula, Ejército y Policía para iniciar labores de búsqueda y rescate.

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Denuncia política y advertencia sobre el Caguán

Pocos días antes del secuestro, el senador Carlos Fernando Motoa del partido Cambio Radical había denunciado la grave crisis de seguridad en Jamundí, donde delitos como reclutamiento forzado, extorsiones a comerciantes y desplazamientos se han convertido en una realidad silenciosa que pocos se atreven a denunciar.

El político vallecaucano responsabilizó directamente a la Gobernación y al Estado por no tomar acciones contundentes para frenar la violencia creciente en el municipio. "El Gobierno departamental y el Gobierno Nacional han sido incapaces de frenar lo que ocurre en Jamundí", afirmó Motoa, quien cuestionó además la política de 'Paz Total' del Gobierno Nacional, argumentando que "está impidiendo que las Fuerzas Militares y de Policía restablezcan el orden".

El senador advirtió que, de no tomarse medidas urgentes, la situación podría escalar a escenarios críticos similares a los vividos en regiones como el Catatumbo o incluso el Caguán, zonas históricamente afectadas por el conflicto armado.

Estrategia de control territorial

Según el analista en seguridad Stuart León, las estructuras disidentes han implementado durante años una estrategia orientada a deteriorar el control estatal en la zona rural de Jamundí. Esta estrategia, que incluye ataques sistemáticos a la Fuerza Pública, extorsión e intimidación, se ha consolidado debido a la insuficiencia de acciones institucionales contundentes.

"Los hechos recientes evidencian una evolución en la capacidad operativa de estas estructuras", explicó León, señalando que no se trata de una coyuntura aislada sino de "una dinámica estructural de disputa por el control territorial en un corredor geoestratégico que conecta el sur del Valle del Cauca con el norte del Cauca".

Para el analista, este fenómeno se explica por factores como "la insuficiente consolidación de una presencia estatal permanente, particularmente en zonas rurales de difícil acceso", sumado a que la estrategia de seguridad del Gobierno no ha logrado contener la expansión de estos grupos.

Respuesta institucional y coordinación

Frente a la problemática, el secretario de Seguridad del Valle, Guillermo Londoño, aseguró que el enfoque gubernamental ha sido "articular todos los esfuerzos institucionales para fortalecer el control territorial". La apuesta, según el funcionario, es consolidar nuevos puestos de mando y bases militares desde donde la Tercera Brigada del Ejército pueda contener la expansión del Estado Mayor Central, una de las estructuras criminales más activas en la región.

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Londoño reconoció que la estructura 'Jaime Martínez' no es la única amenaza, señalando que también operan en el departamento otras disidencias como la que lidera Dagoberto Ramos, vinculada al antiguo Frente 57. "Frente a una amenaza organizada, con capacidad logística y de influencia territorial, no basta con acciones aisladas", manifestó el secretario, enfatizando la necesidad de "una estrategia nacional concertada, con recursos, inteligencia y coordinación real".

La situación en Jamundí refleja los desafíos de seguridad en zonas rurales estratégicas para economías ilícitas, donde el control armado se combina con mecanismos de presión social para mantener comunidades bajo un régimen de silencio y miedo que dificulta la acción estatal y perpetúa ciclos de violencia.