Enfermera secuestrada dos meses es liberada en el sur del Cesar
En la madrugada del jueves 26 de febrero de 2026, la enfermera Andrea Rodríguez Ruedas recuperó su libertad en el municipio de Río de Oro, ubicado en el sur del departamento del Cesar, tras permanecer dos meses en cautiverio. Su secuestro se había registrado el 22 de diciembre de 2025 en el corregimiento de Aguas Claras, zona rural de Ocaña, Norte de Santander.
Autoridades investigan responsables en zona de alta conflictividad
Las autoridades colombianas aún no han confirmado oficialmente quiénes serían los responsables de este plagio, en una región históricamente marcada por la presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de disidencias de las antiguas Farc. La zona del Catatumbo, donde ocurrió el secuestro, sigue siendo escenario de confrontaciones armadas y violencia contra la población civil.
El alcalde de Ocaña, Emiro Cañizares, expresó públicamente: "Nos unimos a la alegría de la familia de la joven Andrea al celebrar su regreso sana y salva, después de vivir dos meses de angustia e incertidumbre". El mandatario local también instó a todos los grupos armados ilegales a liberar inmediatamente a todas las personas que siguen privadas de la libertad en la región.
Persisten otros casos de secuestro en la región del Catatumbo
Mientras Andrea Rodríguez Ruedas recibe chequeos médicos exhaustivos para evaluar tanto su estado físico como emocional tras la traumática experiencia, en Ocaña continúa el secuestro de Andrea Dayana Abeidora Bashuna, líder indígena del pueblo motilón barí y estudiante de Comunicación Social.
La joven indígena fue raptada en agosto del año pasado cuando salía de su vivienda en el barrio Cuarto Centenario. El resguardo indígena y las autoridades tradicionales han solicitado urgentemente a organismos defensores de derechos humanos que activen brigadas humanitarias para lograr su pronta liberación.
Creciente ola de plagios contra personal de salud
La liberación de Rodríguez Ruedas ocurre en medio de un contexto alarmante de creciente violencia contra profesionales de la salud en el Catatumbo. A inicios de febrero de 2026, el ELN secuestró a un médico y a una enfermera en el corregimiento de San Pablo, zona rural de Teorama, cuando atendían a la población en el puesto de salud local.
Estos hechos reflejan la extrema vulnerabilidad de quienes trabajan en zonas apartadas del país y la urgente necesidad de medidas efectivas por parte del Estado para garantizar su seguridad. El territorio del Catatumbo sigue siendo uno de los más afectados por la confrontación armada, donde la población civil padece las consecuencias del conflicto.
La situación evidencia cómo los grupos armados ilegales continúan utilizando el secuestro como método de presión y financiación, afectando particularmente a trabajadores de la salud que prestan servicios en regiones con acceso limitado a atención médica.
