Secuestro y rápida liberación de senadora indígena en el Cauca
En las horas de la tarde del 10 de febrero de 2026, se reportó un secuestro de alto impacto político en el departamento del Cauca. La víctima fue la senadora indígena Aida Quilcué, representante del partido MAIS, cuyo caso generó confusión inicial por las circunstancias de su captura y posterior liberación.
Intercepción en la carretera de Inzá
Según información recopilada, la congresista había salido desde La Plata, Huila, con destino a la ciudad de Popayán, capital del Cauca. Su ruta incluía la carretera que pasa por Inzá, un corredor vial conocido por la presencia de grupos armados ilegales. Antes de llegar al municipio de Totoró, su vehículo fue interceptado por grupos al margen de la ley, quienes retuvieron a la senadora junto con su equipo de seguridad.
Aunque en esta zona operan históricamente las disidencias de las FARC, específicamente el GAO-r Dagoberto Ramos, ninguna organización se ha adjudicado la autoría de este secuestro, lo que añade un velo de misterio al incidente.
Respuesta inmediata de la Guardia Indígena
Horas después del reporte inicial, la Guardia Indígena emitió un comunicado confirmando que la senadora ya se encontraba en libertad. Este cuerpo de autodefensa comunitaria aseguró que, al conocerse la noticia, emprendieron una búsqueda inmediata que permitió localizar a Quilcué y mediar para su liberación, así como la de sus escoltas.
Como prueba de su estado, compartieron imágenes de la senadora tras ser liberada, mostrándola aparentemente en buenas condiciones de salud. La Guardia Indígena expresó su esperanza de que en las próximas horas sea la propia Aida Quilcué quien brinde detalles completos sobre lo ocurrido y ofrezca un parte de tranquilidad a la opinión pública.
Reacción del presidente Gustavo Petro
El presidente de la República, Gustavo Petro, reaccionó desde el departamento de Córdoba, donde atiende una emergencia climática. En sus declaraciones, calificó el secuestro como "una agresión contra los pueblos indígenas del país" y subrayó que "cruza una línea roja, porque atenta contra sus autoridades y referentes éticos, espirituales y políticos".
Este incidente resalta la vulnerabilidad de líderes sociales y políticos en regiones con presencia de grupos armados, así como el papel crucial que juegan organizaciones como la Guardia Indígena en la protección de sus comunidades. Las autoridades continúan investigando los detalles del secuestro para identificar a los responsables y determinar los motivos detrás de este acto.



