Cuba frustra intento de infiltración armada desde Estados Unidos
El gobierno cubano denunció este miércoles un intento de infiltración con "fines terroristas" procedente de Estados Unidos, tras un enfrentamiento en aguas territoriales que dejó cuatro muertos y seis heridos. Los hechos ocurrieron cuando una lancha rápida con matrícula de Florida intentó ingresar ilegalmente a la isla cargada con armamento y explosivos.
Detalles del operativo fronterizo
Según el Ministerio del Interior cubano, el incidente se produjo a una milla náutica del cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara, ubicada en el centro del país. Un buque de guardacostas se acercó para solicitar identificación a la embarcación identificada con matrícula FL7726SH, momento en el cual desde la lancha se abrió fuego contra los efectivos cubanos, desatando un intercambio de disparos.
En el comunicado oficial, las autoridades detallaron que en la embarcación neutralizada se encontraron:
- Fusiles de asalto y armas cortas
- Artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov)
- Chalecos antibalas y mirillas telescópicas
- Uniformes de camuflaje
Perfil de los infiltrados
El Ministerio del Interior precisó que los diez ocupantes de la lancha eran "cubanos residentes en Estados Unidos", la mayoría con antecedentes delictivos y violentos. Dos de ellos figuraban en listas de personas buscadas por las autoridades cubanas por su presunta implicación en actividades terroristas tanto en Cuba como en otros países.
Además, las autoridades informaron sobre la detención de otro cubano que había viajado previamente desde Estados Unidos para facilitar la operación, quien ya habría confesado su participación. En el enfrentamiento también resultó herido el comandante de la embarcación cubana.
Antecedentes preocupantes
Este incidente no es aislado en la tensa relación entre Cuba y Estados Unidos. En 2022, el Ministerio del Interior cubano había reportado la interceptación de 13 lanchas rápidas estadounidenses dedicadas al tráfico ilícito de migrantes, con intercambios de disparos en al menos dos ocasiones.
En junio de ese año, una embarcación que navegaba al oeste de Cayo Fragoso entró en aguas cubanas y, mientras era perseguida, alguien a bordo abrió fuego con un fusil automático, hiriendo a un agente fronterizo. Casi simultáneamente, ocurrió otro tiroteo con una embarcación matriculada en Florida cerca de Bahía Honda, en la provincia de Artemisa.
Contexto de tensiones bilaterales
El incidente ocurre en un momento particularmente delicado para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que atraviesan un nuevo pico de tensión desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero y la interrupción de los envíos de petróleo a Cuba.
Estados Unidos mantiene una política de máxima presión sobre La Habana, alegando que Cuba representa una "amenaza excepcional" para su seguridad nacional, dado que la isla se encuentra a apenas 150 kilómetros de las costas de Florida. Washington no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en el país de 9,6 millones de habitantes.
Flexibilización condicionada
Paradójicamente, el mismo miércoles del incidente, Washington confirmó que ha flexibilizado por motivos humanitarios las restricciones a la exportación de petróleo a Cuba, que sufre una grave escasez de combustible. Esta medida permitiría que el petróleo de origen venezolano pueda ser revendido al sector privado cubano, con la condición expresa de que las transacciones "no beneficien al poder, sino al pueblo" de la isla.
El secretario de Estado Marco Rubio, quien participaba en una cumbre caribeña en San Cristóbal y Nieves cuando se conoció el incidente, advirtió que se volverían a imponer restricciones si La Habana violaba "el espíritu" de esta flexibilización. Rubio también instó a Cuba a implementar "reformas drásticas" que abran espacio para la libertad económica y política.
Mientras tanto, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación judicial sobre los hechos ocurridos en aguas cubanas. Las autoridades estadounidenses han declarado que "a medida que recopilen más información, estarán preparados para responder en consecuencia".



