Un comunicado oportunista y tardío sobre las denuncias contra Hollman Morris
Las víctimas de Hollman Morris y quienes las hemos acompañado durante estos últimos años consideramos que el comunicado emitido por las mujeres de la bancada del Pacto Histórico resulta profundamente oportunista y llega demasiado tarde. Esta declaración pública evidencia múltiples fallas estructurales dentro del movimiento político que deberían generar preocupación entre todas las personas comprometidas con la lucha contra la violencia de género.
La ineficacia de la acción estatal frente a las violencias basadas en género
La primera razón que hace cuestionable este comunicado es que demuestra claramente la ineficacia de la acción estatal frente a las violencias basadas en género. Si no fuera por la intensa presión mediática y del movimiento feminista que se ha generado en los últimos tiempos, ese comunicado simplemente no existiría. Esta realidad significa que las mujeres dentro del Pacto Histórico aún no contamos con los mecanismos idóneos ni los espacios adecuados para realizar este tipo de denuncias de manera oportuna y efectiva.
El comunicado refleja una profunda ignorancia sobre las luchas que hemos llevado a cabo en los diferentes partidos que conforman el Pacto Histórico. La persecución hacia las víctimas de Morris, y hacia quienes las hemos acompañado en este difícil proceso, ya lleva varios años desarrollándose de manera silenciosa pero constante.
Un texto escrito a las carreras en plena época electoral
En el comunicado se habla de "fijar una posición clara", de "coherencia", de "solidaridad", entre otras expresiones que reflejan un texto escrito apresuradamente para contrarrestar la presión mediática en plena época electoral. Cada cuatro años sucede exactamente lo mismo: antiguos reclamos se concretizan, pero no por genuina "coherencia" política, sino para no darle munición a la oposición política.
Si realmente estuvieran preocupadas por garantizar espacios seguros y libres de violencias basadas en género, hace mucho tiempo se habrían tomado el tiempo necesario para:
- Hablar directamente con las víctimas
- Pronunciarse cuando Morris fue nombrado gerente de RTVC
- Recoger apoyos de líderes visibles dentro del Pacto Histórico
No lo hicieron antes porque involucrarse en este tema complejo hubiera puesto en riesgo su ascenso político dentro de las estructuras partidistas.
Siete años de exigencias ignoradas
Desde hace siete años, más exactamente desde la campaña a la alcaldía de Bogotá en la que Gustavo Petro eligió a Morris como candidato, hemos venido exigiendo espacios libres de violencia de género dentro de la izquierda colombiana. Esto ocurrió después de que Petro se reuniera con un grupo de mujeres feministas y de la Colombia Humana, quienes le informaron detalladamente sobre las denuncias que existían contra Morris.
Desde esa época histórica, hemos venido insistiendo constantemente en la necesidad urgente de crear espacios verdaderamente libres de violencia de género para que todas las personas, en particular las mujeres y la población LGBTIQ+, podamos militar políticamente sin miedo a denunciar ni a expresar libremente lo que pensamos.
Denuncias conocidas desde 2021
A inicios del año 2021, siendo precandidata al Senado por el Polo Democrático Alternativo, tuve conocimiento directo de cinco denuncias y testimonios concretos de acoso sexual, acoso laboral y maltrato por parte de Hollman Morris. En marzo de ese mismo año, la Casa de la Mujer puso formalmente en conocimiento estos casos ante los líderes del naciente Pacto Histórico.
Uno de los párrafos más significativos de aquella carta decía textualmente: "Esperamos de ustedes un compromiso decidido con las mujeres víctimas de violencia. Compromiso que debe materializarse en una política clara que elimine y sancione dichas violencias, y en que dentro de las organizaciones y los partidos que integran el Pacto se definan mecanismos claros y efectivos para la investigación de los hechos de violencia que se presentan". Esos mecanismos prometidos nunca fueron creados ni implementados.
Es crucial aclarar que, antes de salir a la luz pública, las víctimas buscaron activamente maneras de ser reparadas internamente para "no golpear el proyecto político". Bajo la consigna repetida de "primero el movimiento", se nos olvida con frecuencia que este movimiento político está compuesto de personas de carne y hueso con derechos y dignidad.
El precio del ascenso político
En la dura realidad de la política colombiana, algunas personas ascienden a costa del sufrimiento silencioso de otras. Las víctimas de Morris han sido principalmente mujeres que algunos actores políticos han pisoteado para poder alcanzar puestos de poder y consolidar sus carreras políticas. Esta es la historia incómoda que el comunicado reciente deliberadamente ignora y omite.
Seguimos luchando incansablemente para que las mujeres no nos sintamos presionadas a abandonar la vida política por miedo o desprotección, sino que podamos contar con plenas garantías institucionales para seguir contribuyendo activamente a hacer de Colombia un país verdaderamente libre de violencias de todo tipo. El camino sigue siendo largo, pero la determinación de las víctimas y sus acompañantes permanece firme.



