Familiares del soldado fallecido en tragedia aérea protestan en Tumaco por demora en entrega del cuerpo
En medio de un profundo dolor y desesperación, los familiares del soldado profesional Jaider Alexis Solís Torres, quien perdió la vida en la tragedia del avión Hércules en Puerto Leguízamo, Putumayo, decidieron bloquear una vía en Tumaco, Nariño, como medida de protesta ante la demora en la entrega del cuerpo para su sepultura.
La angustia de una familia que espera despedir a su ser querido
Desde el 23 de marzo de 2026, cuando se conoció la noticia del accidente aéreo que dejó 69 militares fallecidos y 57 heridos, la familia del joven de 23 años, oriundo de la vereda Chilví en Tumaco, solo ha anhelado poder tener cerca sus restos para darle cristiana sepultura. Sin embargo, la paciencia se agotó cuando, tras días de espera infructuosa, decidieron tomar acciones más contundentes.
En la tarde del viernes 27 de marzo, los afligidos familiares bloquearon la vía que conduce al aeropuerto La Florida, en el puerto sobre el litoral Pacífico nariñense, expresando su frustración por la falta de respuestas concretas.
"No entienden nuestro dolor"
Angie Verónica Solís, tía del soldado fallecido, manifestó con voz entrecortada: "Nos dicen que hoy, que mañana nos lo entregan, pero nada, es que no entienden nuestro dolor". La mujer, quien se sumó a la protesta en la entrada del terminal aéreo, añadió: "No nos dan respuesta, nos tienen tres días de que ya lo mandan, de que ya lo envían, que en la mañana, que en la tarde, pero acá no ha llegado".
La protesta, según explicaron los familiares, obedece a la falta de una solución rápida a su solicitud básica: poder despedirse adecuadamente de su ser querido. "Que nos entreguen el cuerpo, necesitamos darle cristiana sepultura a nuestro sobrino", insistió Angie Verónica Solís.
El dolor de la novia y la madre del soldado
Al lugar de la protesta también llegó Stefanía Puerto Padilla, novia del soldado Jaider Alexis, quien visiblemente afectada expresó: "No me parece justo que yo quiera verlo por última vez y se demoren tanto en entregar su cuerpo". Con lágrimas en los ojos, reveló el impacto emocional en la familia: "Allá está mi suegra adolorida, esa señora anoche la tuvieron que llevar al médico porque se puso mal, porque a su hijo todavía no lo entregan".
La joven, con una enorme desesperación, añadió: "Es que ya no aguanto más, es mucha la injusticia con nosotros".
Intervención militar y continuidad de la protesta
Cuando la interrupción al tráfico vehicular comenzó a tornarse crítica en la zona, llegó uno de los comandantes del Ejército Nacional para dialogar con los familiares. El uniformado intentó calmar los ánimos, explicando: "No es necesario que me graben, con la señora madre yo no había hablado, a ella la estaban llamando de otros lados".
Sin embargo, la respuesta de los familiares fue contundente: "Es que aquí los han tenido que hoy, que mañana, pero no llega, ¿hasta cuándo es que tenemos que esperar tanto?, no aguantamos más este sufrimiento", replicó otro familiar con evidente disgusto.
Pancartas que expresan amor y dolor
Durante varias horas, los afligidos familiares permanecieron en la vía que comunica con la isla del Morro, portando pancartas que expresaban el profundo cariño hacia el soldado fallecido. En una de ellas se leía: "No hay despedidas entre nosotros. Estés donde estés, siempre estarás en nuestros corazones".
Otra pancarta, que incluía tres fotografías del uniformado, decía: "Te recordamos porque siempre fuiste un gran hijo, buen amigo y un ser muy valiente que entregaste tu vida por nosotros. Fuiste un gran aventurero, siempre tuviste esperanza en lo que querías".
El perfil del soldado Jaider Alexis Solís Torres
Jaider Alexis Solís Torres era un hombre sencillo, perteneciente a una familia campesina dedicada a la producción de cacao en Tumaco. Su decisión de ingresar al Ejército Nacional estaba motivada por el deseo de servir a Colombia y apoyar económicamente a su familia, un sueño que truncó la tragedia aérea del pasado lunes.
La protesta en Tumaco refleja no solo el dolor de una familia, sino también las dificultades logísticas y burocráticas que enfrentan los deudos de las víctimas de la tragedia de Puerto Leguízamo, mientras buscan un cierre digno para sus seres queridos.



