Exsecretariado de las FARC asume plena responsabilidad por crímenes contra menores
En un gesto sin precedentes en la historia de Colombia, el antiguo secretariado de las FARC ha reconocido públicamente su completa responsabilidad por el reclutamiento forzado de aproximadamente 18.000 niños, niñas y adolescentes, así como por los hechos de violencia sexual a los que fueron sometidos durante el conflicto armado. Este reconocimiento, plasmado en una carta y un video, marca un hito crucial en el proceso de justicia transicional y valida la exhaustiva investigación realizada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Cifras devastadoras y violaciones graves
Las cifras presentadas por la JEP son abrumadoras y reflejan la crudeza del conflicto. Según la investigación liderada por la magistrada Lily Andrea Rueda Guzmán, las FARC son responsables del reclutamiento forzado de al menos 18.677 menores de edad, con una incidencia particular entre 1996 y 2016. De estos, el 30% tenía menos de 15 años, evidenciando una grave vulneración de derechos fundamentales.
Además, los datos revelan patrones sistemáticos de violencia:
- Casi una de cada cuatro víctimas (24%) reportó haber sufrido violencia de género.
- El 35% de todas las niñas y adolescentes mujeres fueron abusadas sexualmente.
- Se documentaron malos tratos, torturas, homicidios y violencias basadas en prejuicios contra menores reclutados con orientación sexual o identidad de género diversa.
Estos tratos inhumanos constituyen una traición a la población más vulnerable de Colombia, especialmente protegida por la Constitución, y subrayan la necesidad de justicia y reparación.
Un reconocimiento histórico y su impacto
La carta, firmada por exmiembros clave como Rodrigo Londoño Echeverry y Pastor Alape Lascarro, entre otros, afirma: "Asumimos de manera consciente nuestra responsabilidad como máximos responsables en nombre del conjunto de la antigua organización guerrillera". Este gesto retira las protestas expresadas el año pasado y demuestra un ánimo constructivo hacia las víctimas.
Para los antiguos miembros de las FARC, aceptar estos crímenes ha sido un obstáculo, ya que contradecían sus propias leyes internas. Sin embargo, este reconocimiento pleno deja sin efecto cualquier afirmación previa que pudiera interpretarse en sentido contrario, incluyendo documentos radicados en julio de 2025.
Validación de la JEP y lecciones del proceso de paz
La JEP ve así validada su labor investigativa, que anteriormente generó polémica. Las evidencias presentadas por el tribunal de paz son incontrovertibles y destacan la importancia de mecanismos como la justicia transicional para abordar crímenes atroces.
Pese a los errores y tropiezos en el proceso de paz, este momento simboliza cómo el diálogo y una justicia responsable pueden dar frutos. Antes del Acuerdo de La Habana, escuchar estas palabras del secretariado de las FARC parecía una utopía; hoy, representan un paso hacia la reconciliación y la verdad.
En resumen, este reconocimiento no solo honra a las víctimas, sino que refuerza el camino hacia una paz duradera en Colombia, recordando que la apuesta por la justicia y el diálogo es fundamental para sanar las heridas del conflicto.



