El desgarrador reclamo de una madre ante la Jurisdicción Especial para la Paz
"¿Por qué me lo quitaron? ¿Por qué me quitaste a mi hijo?", gritó con el corazón destrozado María Dolores Sánchez Ramírez en el auditorio de la biblioteca La Triada, en Yopal, Casanare. Su voz, cargada de dolor y rabia, se dirigía directamente al teniente coronel (r) Germán Alberto León Durán, presunto responsable del asesinato de su hijo Giovanny Arias Sánchez, ocurrido el 24 de mayo de 2006 en Labranzagrande, Boyacá.
Un reconocimiento tardío ante la justicia transicional
El caso de Giovanny Arias forma parte de los 30 crímenes por los cuales el excomandante del Batallón de Infantería No. 44 Ramón Nonato Pérez reconoció responsabilidad de manera tardía ante la Jurisdicción Especial para la Paz. Estos hechos se enmarcan en el proceso por ejecuciones extrajudiciales presentadas falsamente como bajas en combate durante el conflicto armado colombiano.
María Dolores, con las manos fuertemente apretadas contra su pecho, interpeló repetidamente al militar retirado: "Yo a usted lo odio. Perdónenme, pero usted no sabe qué es que a uno le quiten a un hijo, que era trabajador, que me amaba, que lo cargué en mi vientre. Yo no lo perdono".
La primera confesión pública del exmilitar
La escena representó uno de los momentos más intensos y emotivos de la audiencia restaurativa convocada por la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la JEP. En este espacio, León Durán solicitó perdón por los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos entre el 12 de diciembre de 2005 y el 15 de noviembre de 2006.
Esta fue la primera ocasión en que el exmilitar realizó un reconocimiento público de su responsabilidad. Imputado el 14 de julio de 2022 como máximo responsable en el subcaso Casanare del Caso 03, León Durán aceptó su papel como coautor mediato en homicidios de personas protegidas y desapariciones forzadas.
"Yo soy el responsable de todos los dolores y sufrimientos que ustedes han padecido. Hice parte de una estructura criminal, convirtiéndome en la piedra angular, en la llave que abrió la puerta de todo lo criminal que ocurrió", declaró ante más de 70 familiares de víctimas que llenaban el auditorio.
El patrón macrocriminal documentado por la JEP
La investigación de la Jurisdicción Especial para la Paz ha documentado exhaustivamente un patrón macrocriminal con al menos 303 víctimas en la región de Casanare. Este patrón se ejecutó mediante engaños sistemáticos, falsos señalamientos y asesinatos de civiles presentados fraudulentamente como bajas en combate.
En el caso específico de León Durán, se le atribuye responsabilidad directa por al menos 30 crímenes cometidos durante su período como comandante del batallón. El proceso judicial experimentó un giro crucial cuando el exmilitar, tras negar inicialmente los hechos, decidió retractarse antes de la acusación formal en su contra.
Esta decisión convirtió su caso en el primer proceso de reconocimiento tardío en la historia de la JEP. Esta figura jurídica permite acceder a una sanción alternativa de entre cinco y ocho años de privación efectiva de la libertad, acompañada de medidas restaurativas diseñadas para reparar el daño causado.
La entrega de información crucial y los reclamos de las víctimas
Durante la audiencia, León Durán entregó información relevante que incluyó archivos operacionales y documentos oficiales que, según sus propias palabras, "evidencian alteraciones en los registros oficiales". "Esta entrega la hago con el objeto de que se utilice toda la información detallada que hay ahí, en donde aparecen los nombres de los miembros que participaron en cada hecho, así como de funcionarios de otras instituciones", explicó el compareciente.
Las víctimas y sus familiares, por su parte, insistieron en que la verdadera reparación debe incluir necesariamente tres elementos fundamentales:
- La reconstrucción completa de la verdad histórica
- La dignificación de las víctimas y sus memorias
- Garantías efectivas de no repetición de estos crímenes
Siervo Fernández Cuervo, único sobreviviente de los hechos atribuidos al excomandante, solicitó vehementemente que se limpiara su nombre: "Mi señora madre se fue de este mundo, al igual que mi padre, con la esperanza de que se supiera que yo no era ningún guerrillero".
El silencio impuesto y la búsqueda de desaparecidos
Kevin Córdoba Arias, familiar de Giovanny Arias, expresó con claridad meridiana el doble victimización: "Estoy aquí para hablar por mi tío porque a él lo silenciaron dos veces: primero con las balas y luego con la estigmatización. Exijo que su nombre sea limpiado de manera oficial y pública".
Otras voces se sumaron al reclamo colectivo por los desaparecidos. Ana Rita, hermana de Bautista Leguizamón, pidió con angustia: "Necesitamos un lugar donde podamos ir a llorarlo y saber dónde están". En la misma línea desgarradora, Diana Marcela, hija de otra víctima, suplicó: "Quiero pedirle que me ayude a encontrar a mi papá. Es el único acto de reparación que puede servir para mí".
La dimensión moral e institucional de los crímenes
El magistrado Gustavo Salazar, quien instaló la audiencia, subrayó la dimensión catastrófica de los hechos al recordar que "6.402 es una cifra que hoy tiene rostro en este auditorio". Además, advirtió solemnemente que estos crímenes reflejan "la caída moral de una institucionalidad que no se miró hacia adentro" y que permitió que se cometieran atrocidades en nombre del Estado.
Según explicaron representantes de la JEP, este tipo de escenarios restaurativos buscan ofrecer una respuesta más pronta y efectiva a las víctimas, evitando el desgaste emocional y temporal de un juicio adversarial tradicional. Simultáneamente, abren lo que denominan una "tercera puerta" para aquellos responsables que inicialmente negaron su participación pero que posteriormente deciden reconocer la verdad.
El cuerpo de Giovanny Arias fue hallado, identificado y entregado dignamente a su familia el 4 de diciembre de 2025, casi dos décadas después de su desaparición. Sin embargo, para María Dolores Sánchez y decenas de familiares presentes en la audiencia, la búsqueda de justicia plena y reparación integral continúa siendo un camino doloroso que recorren con determinación inquebrantable.



