Muertes en centros migratorios del ICE se disparan bajo ofensiva de Trump
La ofensiva migratoria implementada por el presidente Donald Trump desde su retorno a la Casa Blanca ha generado consecuencias dramáticas más allá del aumento histórico en arrestos. Las estadísticas revelan un preocupante incremento en las muertes de personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), alcanzando cifras sin precedentes en las últimas décadas.
Las cifras alarmantes
Según datos oficiales de la propia agencia federal, al menos 46 personas han fallecido bajo custodia del ICE desde enero de 2025. Solo en lo que va de 2026, ya se registran 14 muertes, lo que equivale a aproximadamente un fallecimiento cada siete días. Este ritmo acelerado contrasta marcadamente con administraciones anteriores:
- Durante el gobierno de Joe Biden: entre 3 y 11 muertes anuales
- En la era de Barack Obama: alrededor de 8 muertes por año
- En 2025 bajo Trump: 33 muertes, la cifra más alta desde 2003
El repunte coincide con un récord de casi 70.000 personas detenidas actualmente por ICE, aunque el Departamento de Seguridad Nacional insiste en que la tasa proporcional de muertes se mantiene relativamente baja.
El caso del colombiano Brayan Garzón Rayo
Entre las víctimas que han generado mayor conmoción se encuentra Brayan Garzón Rayo, un colombiano de 27 años que falleció en abril de 2025 mientras estaba bajo custodia en una cárcel de Misuri que operaba para ICE. El joven, quien había llegado a Estados Unidos dos años antes, había sido diagnosticado con tuberculosis y covid-19 días antes de su muerte, quejándose de fuertes dolores de cabeza, fiebre y malestar general.
Su familia ha cuestionado vehementemente la versión oficial del suicidio. "Él no tenía motivos para quitarse la vida", declaró su madre a medios locales, mientras espera respuestas más claras sobre las circunstancias del fallecimiento.
Patrones preocupantes y condiciones precarias
Expertos y organizaciones de derechos humanos señalan que el problema está estrechamente asociado a afectaciones de salud que no reciben atención oportuna o que se agravan dentro de los centros de detención. Casos como el de Emmanuel Damas, un migrante haitiano de 56 años que murió en marzo tras días quejándose de dolor dental tratado únicamente con ibuprofeno, ilustran esta preocupante tendencia.
Las condiciones de detención han empeorado significativamente debido al hacinamiento. En los últimos 14 meses, la población detenida prácticamente se ha duplicado, llevando a la apertura de instalaciones improvisadas como centros en carpas o la reconversión de bodegas. En Adelanto, California, una demanda colectiva describe cómo un centro pasó de albergar apenas tres personas a casi 2.000 en un solo año.
Respuestas y controversias
Mientras legisladores demócratas y organizaciones civiles denuncian "un laberinto burocrático que dificulta la supervisión y la rendición de cuentas", según palabras de la congresista Verónica Escobar, el gobierno de Trump rechaza que exista una crisis sistémica. El DHS asegura que los detenidos reciben atención médica adecuada y que los estándares de los centros son superiores a los de muchas cárceles del país.
Sin embargo, testimonios recogidos en demandas judiciales y entrevistas dibujan un panorama marcado por retrasos en la atención médica, diagnósticos tardíos, escasez de medicamentos y dificultades para que las familias obtengan información sobre sus seres queridos detenidos.
El debate se intensifica en un contexto donde el sistema de detención migratoria no solo se expande rápidamente, sino que también recibe recursos sin precedentes. El Congreso ha asignado cerca de 45.000 millones de dólares para fortalecer esta infraestructura, más de diez veces el presupuesto previo, lo que para los críticos vuelve aún más urgente establecer controles efectivos sobre las condiciones en los centros.



