Niños colombianos denuncian abusos en centro de detención migratoria de ICE en Texas
Niños colombianos denuncian abusos en centro ICE de Texas

Niños colombianos denuncian abusos en centro de detención migratoria de ICE en Texas

Una investigación reciente de ProPublica ha sacado a la luz cartas y dibujos de niños detenidos en el Centro de Procesamiento Migratorio de Dilley, ubicado en el corazón de Texas, donde el miedo, la depresión y la sensación de abandono son el denominador común. Entre los testimonios más desgarradores destacan los de dos niñas colombianas, de 9 y 14 años, cuyas vidas quedaron "en pausa" tras ser capturadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

María Antonia: de unas vacaciones en Disney a 113 días de cárcel

El caso de María Antonia Guerra Montoya, de apenas 9 años, es quizás uno de los más crueles documentados en el centro de Dilley. La menor, originaria de Medellín, viajó a Estados Unidos con una visa de turista para pasar unas vacaciones de 10 días en Disney World. Sin embargo, lo que debía ser un viaje de ensueño terminó en una oficina de interrogatorios.

"Un oficial me interrogó 2 horas sin mi mamá", relató María Antonia en su carta. La niña explicó con una lucidez dolorosa que las autoridades migratorias la utilizaron como "carnada" para detener a su madre, quien reside en Nueva York y se encontraba en proceso de regularización tras casarse con un ciudadano estadounidense.

"ICE me usó para agarrar a mi mamá y ahora estoy en una cárcel y estoy triste", escribió la menor, quien además denunció haber sufrido desmayos dentro de la instalación y no recibir una dieta adecuada.

Gaby: Testigo del trato "inhumano"

Otro testimonio es el de Gaby M.M., de 14 años, quien vivía una realidad distinta, pero igualmente truncada. Ella residía en Houston, Texas, hasta que fue trasladada a Dilley, donde al momento de escribir la carta llevaba 20 días detenida. Su testimonio pone el foco en la conducta de los guardias del centro de procesamiento.

Gaby describió una atmósfera de hostilidad constante. "Los oficiales tienen una mala manera de hablar con los residentes... los trabajadores tratan a las personas de forma inhumana, verbalmente", dijo. La adolescente expresó su preocupación por lo que podría suceder en el centro si los empleados no estuvieran bajo supervisión, y confesó sentir una "tristeza y depresión" profunda al ver cómo los casos de sus compañeros de celda son denegados sistemáticamente.

Dilley: Una ciudad de niños prisioneros

La magnitud del centro de detención en Dilley es sobrecogedora. Actualmente alberga a unas 3.500 personas, de las cuales más de la mitad son menores de edad. Irónicamente, la población de detenidos supera a la de la propia ciudad de Dilley, de unos 3.300 habitantes.

Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirma que se provee atención médica adecuada, alimentación evaluada por dietistas y acceso a educación, las cartas de los niños cuentan una historia diferente. Otros testimonios aseguran que el agua del centro los enferma y que la única respuesta médica es "bebe más agua".

También denuncian que no ha tenido tiempo de escuela y que su educación está totalmente paralizada. Los menores reportan compartir habitaciones pequeñas con al menos tres familias diferentes.

CoreCivic, la empresa privada que opera el centro, insiste en que la seguridad y la salud son su prioridad. Sin embargo, las leyes que limitan la detención de menores a un máximo de 21 días parecen ser ignoradas sistemáticamente bajo la actual administración, con casos como el de María Antonia que superan los 100 días.

Esta investigación pone en evidencia las duras condiciones que enfrentan los niños migrantes, especialmente aquellos de origen colombiano, en los centros de detención de Estados Unidos, generando preocupación internacional sobre el respeto a los derechos humanos en estos procesos migratorios.