Periodista denuncia acoso sexual por alcalde durante cobertura electoral en Colombia
Periodista denuncia acoso sexual por alcalde en cobertura electoral

Periodista denuncia acoso sexual por alcalde durante cobertura electoral en Colombia

En un relato conmovedor que rompe el silencio, una periodista colombiana ha revelado cómo fue víctima de acoso sexual por parte de un alcalde durante un viaje de reportería previo a elecciones locales. La profesional, quien prefiere mantener su identidad en reserva por temor a represalias, describe con detalle los eventos que marcaron su experiencia profesional y personal.

El encuentro que cambió todo

La periodista había concertado una reunión con el entonces alcalde de una ciudad colombiana, quien hasta ese momento había sido una fuente política confiable. El objetivo era entrevistar al político que el alcalde había elegido como su heredero para las próximas elecciones locales, un alto funcionario de su gobierno que había renunciado para lanzarse como candidato.

"Estaba contenta con la oportunidad profesional", recuerda la periodista. "El encuentro me permitiría confirmar dinámicas de poder y usar términos precisos en mis reportajes sin especulaciones".

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La situación escaló rápidamente

La reunión se programó en un restaurante frente al hotel donde se hospedaba la periodista. Desde el inicio, hubo señales preocupantes cuando el alcalde pidió un trago, recordándole a la reportera los rumores que circulaban en la ciudad sobre "los malos tragos del alcalde" y sus comportamientos agresivos bajo los efectos del alcohol.

Mientras conversaban sobre la campaña electoral, vestida con una camiseta que tenía una palmera dibujada, el alcalde le dijo abruptamente: "Me gustan tus cocos", mientras miraba directamente su pecho. El funcionario que lo acompañaba inmediatamente ofreció excusas en nombre de su jefe, evidenciando la incomodidad del momento.

El acoso se intensifica

Al terminar la reunión, los tres se levantaron y la periodista cruzó la calle hacia su hotel. El alcalde la siguió, se sentó en el andén y la tomó del brazo para que se sentara junto a él. En ese momento, su acompañante desapareció de la escena.

"Antes de que pudiera reaccionar, tenía al alcalde encima dándome un beso en la boca", relata con angustia. "Le dije varias veces que no, me levanté como pude y entré al hotel".

Al llegar a su habitación, intentó dormir pero la experiencia la había marcado profundamente. Al día siguiente, continuó con su trabajo periodístico realizando otras entrevistas, tratando de no pensar en lo sucedido.

La persecución continúa

Por la noche, de regreso al hotel, recibió una llamada telefónica desde la recepción: "Buenas, la busca el alcalde". La noticia la descompuso emocionalmente, ya que no había concertado ninguna cita con él desde el incidente del día anterior.

Al responder que bajaría en un momento y colgar, el teléfono sonó nuevamente casi inmediatamente: "Aló, el señor alcalde que va a subir". Con angustia creciente, respondió que no y bajó al lobby donde encontró al alcalde esperándola.

El hombre insistió repetidamente en subir a su habitación y luego en que lo acompañara a su camioneta. "Como por vez cincuenta, le respondí: no", afirma la periodista, describiendo la presión constante a la que fue sometida.

Las consecuencias emocionales

Después del incidente, la periodista experimentó una mezcla de emociones devastadoras: desconcierto, tristeza, sensación de ultraje absoluto y preguntas recurrentes sobre qué más podría haber hecho frente a un hombre con poder político.

"Me quedé en la rabia", confiesa. "La indignación por un tipo impune que sigue aspirando a dignidades públicas y habla de respeto a la mujer, mientras enfrenta denuncias por acoso".

La periodista explica que no buscó dar trámite formal a su denuncia en ese momento porque no se sentía lo suficientemente fuerte emocionalmente. "Opté por dejar por ahí la herida", admite, señalando que incluso con sus amigas más cercanas le costaba verbalizar los detalles de lo sucedido.

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Romper el silencio

La decisión de hablar públicamente ahora viene motivada por la valentía de colegas periodistas que están rompiendo el silencio sobre casos similares o más graves. "Del pacto de silencio también tenemos que dejar de ser parte las que tengamos la posibilidad", afirma con determinación.

La periodista no revela el nombre del alcalde involucrado, citando la falta de garantías del sistema judicial colombiano para las mujeres víctimas de acoso. Menciona específicamente el caso de Lina Castillo, víctima de acoso judicial después de denunciar por acoso sexual a Hollman Morris, como evidencia de los riesgos que enfrentan las denunciantes.

Un mensaje de solidaridad

En su testimonio, la periodista extiende un mensaje de apoyo a otras mujeres que han vivido situaciones similares: "A todas las abrazo, les agradezco y les manifiesto que les creo. Sepan que no están solas".

Y dirige un mensaje claro a los agresores: "Que todos estos agresores sepan también que ya no cuentan más con nuestro silencio".

La periodista, identificada como Laura Ardila Arrieta, es una profesional con amplia trayectoria en el Caribe colombiano, especializada en crónicas y reportajes sobre el poder. Autora del libro 'La Costa Nostra', historia no autorizada del clan Char, ha ganado cinco premios nacionales de periodismo, incluyendo el prestigioso premio Simón Bolívar en la categoría Periodista del año en dos ocasiones.