Un precedente histórico en la justicia española
La justicia española ha dado un paso sin precedentes hacia la humanización de los procesos judiciales. Por primera vez en la historia del país, una perrita de apoyo emocional ingresó oficialmente a una sala de audiencias para acompañar a una mujer víctima de violencia de género durante su declaración en un juicio oral. Este hecho marca un hito fundamental en la evolución del sistema judicial hacia enfoques más sensibles y centrados en las víctimas.
Eika, la perrita que cambió el paradigma judicial
Se trata de Eika, una canina especialmente entrenada que estuvo junto a una mujer con discapacidad intelectual mientras prestaba testimonio en un juzgado de Madrid, en un proceso penal por violencia machista. La víctima ya contaba con el apoyo de un facilitador judicial, una figura clave para ayudar a personas con discapacidad a comprender y participar en los procedimientos legales, pero su nivel de ansiedad era extremadamente elevado.
"Estaba muy nerviosa, con mucho miedo", informaron las autoridades judiciales sobre el estado emocional de la mujer antes de la declaración. Esta situación crítica llevó a las Oficinas de Asistencia a Víctimas del Delito (OAVD) a proponer al juez permitir la entrada de Eika a la sala como medida excepcional de apoyo emocional.
La decisión judicial que hizo historia
El magistrado aceptó la solicitud sin precedentes y la mujer declaró acompañada por la perrita durante todo el proceso judicial. Al final del juicio, según confirmó la agencia EFE, la víctima se marchó "muy agradecida por el apoyo y la ayuda prestada", demostrando el impacto positivo de esta innovadora medida de acompañamiento.
Este hecho convierte a la Comunidad de Madrid en la primera región de España en ofrecer este tipo de acompañamiento canino de forma pública y gratuita dentro del sistema judicial. Hasta ahora, este tipo de intervención con perros de apoyo judicial en Madrid se limitaba exclusivamente a pruebas preconstituidas o a entrevistas realizadas por equipos psicosociales, principalmente con menores de edad.
Un programa especializado con impacto comprobado
El programa depende de las Oficinas de Asistencia a Víctimas del Delito y es desarrollado por la organización Dogtor Animal, un equipo multidisciplinar especializado en Intervenciones Asistidas con Animales, con sede en Madrid. Desde esta organización explicaron que la presencia de perros entrenados específicamente para contextos judiciales contribuye de manera significativa a:
- Reducir los niveles de ansiedad de las víctimas
- Favorecer la regulación emocional durante procesos traumáticos
- Ofrecer una sensación de calma y seguridad en momentos de alta carga psicológica
Esta estabilidad emocional, según los especialistas, no solo protege el bienestar de la víctima, sino que también puede facilitar un testimonio más claro y coherente, mejorando así la calidad de la evidencia presentada en los procesos judiciales.
La visión de las autoridades
El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García, calificó este hecho histórico como "un paso más hacia una justicia más accesible y cercana, que pone a la víctima en el centro y piensa en cómo hacer este proceso más amable". Estas declaraciones, recogidas por la agencia EFE, reflejan el compromiso institucional con la transformación del sistema judicial hacia enfoques más humanos.
Con este caso pionero, el servicio se amplía también a víctimas de violencia contra la mujer, dentro de las políticas de atención integral que buscan generar entornos judiciales más seguros y menos hostiles. La organización Dogtor Animal destacó en sus redes sociales que "integrar este tipo de recursos supone avanzar hacia una justicia sensible al trauma, que minimiza la revictimización y adapta el entorno a las necesidades emocionales de las personas".
El doble rol de Eika
Aunque señalaron que Eika es una perrita de familia y compañera de vida en su cotidianidad, cuando cruza las puertas de los tribunales se convierte en perro de apoyo judicial, brindando acompañamiento emocional especialmente a personas vulnerables que deben declarar en procesos complejos. Su rol fundamental es estar presente, ofrecer contacto físico calmante, y proporcionar sostén emocional en situaciones que suelen ser intimidantes y dolorosas para las víctimas.
Este caso establece un precedente jurídico y social que podría inspirar a otras regiones de España y países a considerar la incorporación de perros de apoyo judicial como parte integral de sus sistemas de asistencia a víctimas, especialmente en casos de violencia de género y con personas en situación de vulnerabilidad.