Sacerdote de Santander genera polémica al usar púlpito para ataque político y discriminación
Durante una celebración religiosa este fin de semana en el municipio de Valle de San José, Santander, un sacerdote local generó sorpresa, preocupación e indignación entre los feligreses al filtrar comentarios políticos en medio de las alocuciones sagradas. Esta práctica, que se creía superada en épocas anteriores, no solo demerita a la Iglesia y ofende a los creyentes, sino que contamina de manera grave el ejercicio proselitista que debe mantenerse dentro de los límites de la tolerancia, la equidad y el debate sano.
Descalificación por orientación sexual constituye delito
A la intromisión indebida del sacerdote se suma un elemento altamente conflictivo: además de descalificar a actores políticos de izquierda y derecha, arremetió específicamente contra la persona de Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de la candidata del Centro Democrático Paloma Valencia, en virtud de su orientación sexual. Esta acción no solo es injusta, sino que incluso resulta ilegal según la normativa colombiana.
En Colombia, descalificar, discriminar o acosar a una persona por su orientación sexual o identidad de género está tipificado como un acto de discriminación u hostigamiento, contenido dentro de la legislación nacional contra la discriminación. Estas conductas pueden incluso enmarcarse en los delitos de odio, lo que genera especial preocupación cuando provienen de un sacerdote utilizando el púlpito como plataforma.
Preocupación por regreso a prácticas del pasado
Este hecho evoca los períodos más sangrientos de la historia reciente del departamento de Santander, donde la intolerancia y la discriminación tuvieron algunas de sus peores expresiones. El púlpito católico, que debería difundir la palabra, el ejemplo y el sacrificio de Jesucristo -quien predicó la hermandad, el amor al prójimo y amparó a desposeídos y discriminados- nunca debe usarse para ahondar divisiones, promover enfrentamientos o injuriar a los demás.
"La sociedad, desde su ordenamiento legal hasta el ciudadano desprevenido, rechaza la utilización del debate político para promover discursos violentos", señalan analistas del caso. Además, está claro que en Colombia no pueden restringirse los derechos de nadie mediante la descalificación por orientación sexual, raza, credo o condición social.
Contexto legal y social de la discriminación en Colombia
Es fundamental recordar que:
- La homosexualidad fue despenalizada en Colombia en 1981
- Dejó de ser considerada una enfermedad en 1990
- Diversos estudios demuestran que la orientación sexual corresponde al ámbito del desarrollo personal
- No tiene relación con la capacidad o habilidades de un ser humano
Según la Encuesta de Cultura Política del DANE, realizada hace tres años, solo el 0,5% de los colombianos reportó haberse sentido discriminado por orientación sexual o identidad de género en los últimos 12 meses. Sin embargo, la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 revela que el 47% de los habitantes del área metropolitana aún no identifica la protección contra la discriminación por género u orientación sexual como un derecho fundamental.
Expectativas sobre la respuesta eclesiástica
La gravedad de la conducta del sacerdote es tal que una simple disculpa no parece suficiente. Se espera que las autoridades eclesiásticas competentes:
- Se pronuncien con claridad y oportunidad sobre el caso
- Tomen medidas firmes y ejemplarizantes
- Demuestren que no comparten la utilización de su influencia para enardecer ánimos
- Especialmente en la etapa final de la campaña presidencial actual
Este vacío estadístico y de percepción ciudadana refleja una sociedad que aún enfrenta desafíos significativos en el reconocimiento de derechos sexuales básicos, situación que se agrava cuando figuras religiosas, desde sus púlpitos, perpetúan discursos discriminatorios en lugar de promover la inclusión y el respeto que predica la doctrina cristiana.



