Migrantes venezolanos en Colombia enfrentan dilema tras caída de Maduro: ¿Regresar o quedarse?
Venezolanos en Colombia: ¿Regresar o quedarse tras caída de Maduro?

El dilema existencial de la diáspora venezolana en Colombia

Tras años de éxodo masivo y dolorosa reconstrucción en territorio colombiano, miles de venezolanos se enfrentan hoy a un nuevo y complejo dilema: regresar a su país de origen o permanecer en la vida que lograron construir lejos de su hogar. La reciente captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro ha reabierto una pregunta que muchos migrantes habían aplazado durante años, revelando que la decisión de retornar no depende únicamente de factores políticos, sino de las vidas que ya echaron profundas raíces en Colombia.

Colombia: principal destino migratorio venezolano

Según cifras oficiales, Colombia se ha convertido en el principal destino migratorio para ciudadanos venezolanos en todo el mundo, acogiendo aproximadamente 2,8 millones de personas. Esta cifra representa una parte significativa de los más de 7,7 millones de venezolanos que abandonaron su país durante la última década, según registros de organismos internacionales. La frontera compartida de 2.219 kilómetros entre ambas naciones se transformó en una de las principales vías de escape para millones que huían de la crisis.

Historias de reconstrucción y nuevas raíces

La experiencia de Cristopher Landázuri simboliza la transformación que muchos migrantes han experimentado. Cuando cruzó hacia Colombia en 2019, llegó sin trabajo, sin hogar y sin rumbo definido. "Dormía en las calles de Cúcuta, caí en las drogas y sobrevivía como podía", relata. Hoy, vestido con su uniforme verde de operario municipal, riega los parques de la ciudad y habla con una serenidad que antes le era ajena. "Fui habitante de calle, pasé por las drogas y gracias a un programa de la alcaldía pude rehabilitarme", explica, resumiendo su presente con una frase contundente: "Me enamoré de Cúcuta, me enamoré de Colombia, ya tengo mi vida acá".

El peso de las responsabilidades adquiridas

Para muchos venezolanos establecidos en Bogotá y otras ciudades colombianas, donde trabajan como vigilantes, panaderos, repartidores, periodistas o vendedores ambulantes, la decisión de retornar está condicionada por responsabilidades adquiridas durante su estadía. Antonio Alexander Hernández, vigilante de 54 años, recibió con esperanza la noticia de la captura de Maduro, pero mantiene una posición cautelosa: "Pienso volver, pero con una ley de amnistía, que nos permita regresar en paz".

Isamar Celín, manicurista en el sector de Chapinero que también trabaja como enfermera particular, descarta un retorno inmediato debido al tratamiento contra el cáncer que recibe su madre en Colombia. "Tendría que estar Venezuela al mismo nivel de Colombia para poder trasladarla", explica, reconociendo que regresar implicaría comenzar desde cero.

Estabilidad económica versus deseo de contribuir

Diego Alexander Matute, quien en Venezuela era administrador y hoy trabaja como panadero en Bogotá, expresa el conflicto interno que comparten muchos migrantes: "Por supuesto volvería, pero primero tiene que haber estabilidad económica y política". Su deseo de contribuir a la reconstrucción de su país natal choca con la realidad de la vida estable que ha construido en Colombia.

En la frontera, donde el movimiento migratorio continúa en ambos sentidos por razones laborales, comerciales y familiares, Ariadni Benítez vende cafés desde hace siete años. Este modesto negocio le ha proporcionado una estabilidad que consideraba imposible cuando emigró tras una crisis de salud de su hija. "Tengo estabilidad, mis hijas estudiando, por eso no tengo muy pensado regresarme", afirma mientras recorre las calles con sus termos de café.

La desconexión entre política y vida cotidiana

Beatriz Jhoana Ochoa, quien vende empanadas y arepas en un puesto callejero en Cúcuta, viajó recientemente a Venezuela después de ocho años de ausencia y encontró una realidad sorprendente: "Llegué a Margarita y todo estaba normal. La gente en la playa, tomando, disfrutando, nadie hablaba del tema". Para ella, más allá de quién gobierne, la vida sigue marcada por la necesidad imperiosa de trabajar: "A mí no me importa si está o no está, yo tengo que trabajar igual".

Un futuro incierto con raíces profundas

La reflexión de Ochoa resume el sentimiento predominante entre muchos migrantes venezolanos en Colombia. Después de años de lucha fuera de su país, han logrado reconstruir sus vidas lejos de Venezuela mientras observan desde la distancia el futuro incierto de una nación a la que aún no saben si podrán o querrán retornar. Entre empleos consolidados, hijos escolarizados en el sistema colombiano y tratamientos médicos en curso, la decisión de regresar se ha transformado en un cálculo complejo que trasciende lo político para adentrarse en lo profundamente humano.