El Catatumbo: Violencia de Género y Tecnología en el Conflicto Armado
En el Catatumbo, región de Norte de Santander, el conflicto armado persiste con una transformación alarmante: la violencia contra las mujeres y niñas ahora se extiende a las plataformas digitales, combinando agresiones físicas con intimidación en línea. Según el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI), esta situación refleja una "total ausencia de derechos" en la zona, donde más de 105.000 personas han sido registradas como víctimas desde enero de 2025, según la Defensoría del Pueblo.
Violencia Sexual y Control Territorial
La violencia sexual se utiliza como instrumento de control social y territorial, afectando a generaciones enteras. Mónica Maureira, vicepresidenta del Comité del MESECVI, explica que este flagelo es transgeneracional, vivido por abuelas, madres e hijas. Entre enero y noviembre del año pasado, se documentaron 634 casos de violencia sexual y trata de personas en el departamento, incluyendo embarazos forzados y secuelas graves.
Expansión al Terreno Digital
Las expertas identificaron diez patrones de violencia, entre ellos la instrumentalización de mujeres en labores forzadas y el aumento de la trata sexual. En el ámbito digital, se reportan intimidaciones mediante redes sociales, como el caso de Carmen García, presidenta de Madres del Catatumbo por la Paz, blanco de una campaña de estigmatización en línea. Además, proliferan estudios webcam vinculados a redes de explotación sexual, donde mujeres y niñas son capturadas mediante falsas ofertas de trabajo.
Mujeres Forzadas a Servir a la Guerra
Bajo falsas promesas laborales, mujeres son obligadas a realizar trabajos forzados, como cuidar heridos, enterrar cuerpos o cumplir labores de servidumbre para grupos armados ilegales. Alejandra Vera, directora de la Corporación Mujer, Denuncia y Muévete, denuncia que estas prácticas incluyen tortura, contagio de enfermedades y embarazos forzados, formando parte de un negocio rentable de trata sexual.
Desplazamiento como Estrategia de Protección
Ante la violencia, muchas mujeres optan por desplazarse con sus hijos, pero enfrentan nuevas vulnerabilidades al acceder a servicios de salud y justicia. Maureira destaca que, aunque el desplazamiento busca reducir riesgos, no logra silenciar a las mujeres, quienes resisten pese a las adversidades.
Respuesta Estatal Fragmentada
Las instituciones estatales reconocen la crisis, pero la respuesta es débil y fragmentada. Según el MESECVI, las rutas de atención no están adaptadas a contextos de conflicto, generando demoras y revictimización. La falta de recursos y un enfoque de género adecuado profundiza el impacto sobre las mujeres del Catatumbo, evidenciando la urgencia de acciones concretas para garantizar una vida libre de violencia.