Dominique, el hombre que grabó a mujeres en supermercado y violó a su esposa durante décadas
Dominique grabó a mujeres y violó a su esposa durante décadas

La confesión que destrozó cinco décadas de amor

Con lágrimas en los ojos, Dominique le confesó a su esposa que no quería perderla. Habían transcurrido más de medio siglo desde que se conocieron, y para ella fue amor a primera vista. Lo describía como un hombre bueno, amable, "un tipo genial" en sus propias palabras. Juntos compartían su vida de abuelos en la casita amarilla de persianas azules al sur de Francia, donde residían desde su jubilación.

Para ella, envejecer junto a Dominique era un privilegio. Incluso mantuvo esa convicción cuando acompañó a su esposo a la comisaría, cumpliendo una citación judicial. Allí, mientras observaba fotografías que desfilaban una tras otra, reconoció su propia habitación.

La primera revelación: grabaciones en supermercado

Semanas antes, al regresar de visitar a sus nietos, Dominique le había confesado entre llantos que la policía lo había descubierto grabando por debajo de la falda a tres mujeres en un supermercado. Le habían incautado su teléfono celular y su computador.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Ella, aunque horrorizada, decidió protegerlo. Le aseguró que no le contaría a ninguno de sus tres hijos, pues los destrozaría. Consideró que era algo espantoso pero no irreversible. Le exigió que se disculpara con las mujeres afectadas, que acudiera a un psicólogo, y le advirtió que si repetía la conducta, lo dejaría.

Consoló su llanto y valoró su honestidad al confesar. En él aún veía al joven del que recordaba su sonrisa, la mirada tímida, el pelo largo y rizado hasta los hombros, que prometió amarla desde el día en que se conocieron. Él le juró que no volvería a suceder.

La transparencia que se convirtió en pesadilla

"Nada como la transparencia y la confianza de una pareja de toda la vida", pensaba ella, cuando en la comisaría el suboficial Perret le preguntó si practicaban el intercambio de parejas. La pregunta la horrorizó. Ni siquiera podía imaginarse ser tocada por otro hombre, como lo estaba siendo la mujer en ligueros, acostada en su cama, en su habitación de la casita amarilla.

Era extraño. En cinco décadas de vida en común, Dominique nunca le había jugado una mala pasada. ¿Cómo era posible que con esas fotografías insinuaran lo contrario? Se puso las gafas para ver mejor y entonces descubrió la verdad.

Las preguntas incómodas y la revelación final

Los investigadores le preguntaron si tenían una rutina concreta, si sus amigos los visitaban con frecuencia, si dormía a la misma hora que su esposo, o si hacía la siesta después de comer. Le cuestionaron si realmente conocía a su pareja al punto de que no pudiera ocultarle nada.

Entonces vio las imágenes explícitas: la mujer acostada de lado, penetrada por un hombre negro en una fotografía; en otra, por un hombre tatuado; en otra más, por uno con buzo y sombrero. Era un carrusel visual escabroso que mostraba abusos sexuales repetidos.

Inicialmente pensó que alguien que odiaba a Dominique había dedicado mucho tiempo a crear esos fotomontajes. Pero su ilusión se desvaneció cuando le comunicaron que su esposo estaba siendo detenido por violaciones agravadas y por administrar sustancias nocivas.

La escala del horror: 53 hombres en su hogar

Las fotografías eran parte de las pruebas. La investigación reveló que un total de 53 hombres habían acudido a su casita amarilla de persianas azules para abusar sexualmente de esa mujer.

"Es usted", le dijo finalmente el suboficial Perret, confirmando lo que ya no podía negar: la mujer en las imágenes era ella misma, víctima de abusos que desconocía haber sufrido, posiblemente bajo los efectos de sustancias administradas por su propio esposo.

El testimonio que documenta el caso

Este caso, uno de los más aberrantes en la historia reciente de Francia, ha sido documentado con detalle en el libro Un himno a la vida –mi historia– de Gisèle Pelicot. El relato expone no solo los crímenes cometidos, sino también la complejidad psicológica de una víctima que durante décadas vivió junto a su victimario sin sospechar la magnitud del horror.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El caso de Dominique y su esposa revela cómo la violencia sexual puede permanecer oculta incluso en relaciones de décadas, y cómo los mecanismos de negación y protección emocional pueden impedir que las víctimas reconozcan su propia victimización hasta que las pruebas son irrefutables.