Nuevamente el maltrato animal en Colombia es tema de debate tras la difusión de un video en redes sociales donde un uniformado de la Policía le quita la vida a un perro durante un operativo en el municipio de Rionegro, Oriente antioqueño. El hecho, que se viralizó rápidamente, generó indignación ciudadana y reacciones de organizaciones defensoras de animales, que cuestionan la proporcionalidad de la actuación del agente.
¿Cómo ocurrieron los hechos?
De acuerdo con información de El Colombiano, todo comenzó cuando un habitante de calle, propietario del canino llamado 'Tigre', al parecer intimidaba con un machete a los transeúntes del sector, lo que motivó denuncias. Al proceder con la captura de esta persona, el perro habría atacado a algunas personas y al uniformado, quien en reacción le disparó, causándole la muerte en el lugar.
“Esto provocó que las personas, en un comienzo molestas con el comportamiento del habitante de calle, empezaran una asonada contra la Policía, indignadas por la forma como se procedió con este canino”, detalló el medio citado.
Investigación en curso
El coronel Luis Fernando Muñoz, comandante de la Policía Antioquia, manifestó que “la institución aperturó de forma inmediata una investigación disciplinaria para el esclarecimiento, de acuerdo a lo establecido por la ley”. El uniformado que disparó fue remitido a un centro asistencial para ser valorado por las mordeduras del animal.
“La Policía Nacional reitera su compromiso por el respeto por la vida y el bienestar de los animales como seres sintientes. Así mismo se analizará el uso proporcionado y racional de la fuerza, de acuerdo con la ley y los reglamentos internos”, señaló el coronel Muñoz.
¿Legítima defensa o exceso?
La principal discusión jurídica gira en torno a si el policía enfrentaba una amenaza que justificara el uso del arma. El abogado Francisco Bernate aseguró que, desde una valoración preliminar, el ataque del perro “no era mortal” porque “no afectaba órganos vitales”. A su juicio, la respuesta del uniformado habría sido “desproporcionada” frente al nivel de riesgo.
Las autoridades judiciales deberán establecer si el agente actuó bajo legítima defensa o incurrió en un exceso en el uso de la fuerza. Videos, testimonios y dictámenes forenses serán piezas fundamentales para determinar si existían alternativas distintas al uso del arma.
Posibles penas para el policía
De acuerdo con el Código Penal colombiano, el caso podría enmarcarse en el artículo 339A, que sanciona el maltrato animal. La norma contempla penas de prisión de 32 a 56 meses para quienes causen la muerte a un animal doméstico, amansado, silvestre vertebrado o exótico vertebrado.
Además, se prevén sanciones adicionales como inhabilidad especial de dos a cinco años para ejercer profesiones u oficios relacionados con animales, prohibición de adquirirlos o tenerlos, y multas de entre 30 y 60 salarios mínimos mensuales legales vigentes.
El parágrafo del artículo solo excluye de responsabilidad los casos de sacrificio de animales domésticos para consumo, sin sufrimiento innecesario, lo que no aplicaría en este caso.
Evaluación de protocolos
También se evaluará si el protocolo institucional para el manejo de animales potencialmente agresivos fue aplicado correctamente. La Policía sostiene que el uniformado reaccionó después de que el perro lo mordiera y le causara heridas en una extremidad inferior, lo que habría motivado el uso del arma.
La Personería de Rionegro anunció una investigación para revisar si hubo uso excesivo de la fuerza. El caso continúa generando debate en la opinión pública sobre la protección de los animales y los límites de la actuación policial.



