La comunidad del barrio Versalles, en el norte de Cali, ha manifestado su inconformidad por la constante contaminación auditiva generada por vendedores ambulantes que promocionan productos como mazamorra y champús mediante perifoneo. La situación se presenta en inmediaciones de la Clínica de Occidente y se ha convertido en un problema recurrente que afecta la calidad de vida de los residentes.
Denuncia ciudadana por ruido constante
Los habitantes de un edificio cercano a la clínica aseguran que el sector se ha transformado en un punto crítico de contaminación acústica. Los vendedores recorren la zona utilizando parlantes con audios promocionales a alto volumen desde las 8:30 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, de lunes a domingo. “No son uno, ni dos, ni tres, sino que ya circulan alrededor de cuatro, a veces al tiempo, con audios diferentes”, señalaron los afectados.
El ruido alcanza incluso los pisos más altos de los edificios, perturbando las actividades cotidianas de los vecinos. Un ciudadano afectado interpuso un derecho de petición ante la Secretaría de Seguridad y Justicia de Cali, la cual reconoció posibles afectaciones al derecho al descanso, la tranquilidad, la salud mental y el trabajo.
Respuesta de las autoridades
En la respuesta al derecho de petición, se solicitó a unidades de la Policía Metropolitana de Cali, específicamente de la estación de La Flora, realizar controles y rondas permanentes en la zona. Además, se mencionó la posibilidad de aplicar medidas sobre los elementos utilizados para generar el ruido, como los parlantes empleados por los vendedores.
Sin embargo, el ciudadano denunciante expresó su frustración: “Cuando uno llama a la Policía al 123, ellos inmediatamente le mencionan a uno que eso no es una emergencia. Incluso a veces han llegado a faltar al respeto diciendo que qué derecho es más importante, si mi derecho al descanso o al del trabajo, porque es que ellos están trabajando”.
Limitaciones normativas y marco legal
Anteriormente, las autoridades señalaban que al tratarse de vendedores ambulantes en movimiento y no de establecimientos fijos, existían limitaciones para actuar. No obstante, el denunciante afirmó que la normativa actual, específicamente la Ley 2450, contempla diferentes modalidades de contaminación auditiva y permite sancionar este tipo de prácticas.
La comunidad espera que se implementen controles más frecuentes para disminuir el impacto del ruido en una zona residencial y cercana a un centro médico, donde diariamente se movilizan pacientes, trabajadores y residentes. La situación ha generado malestar entre los vecinos, quienes piden una solución definitiva.
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