La trampa de las tendencias digitales: ¿crear contenido viral o dejar huella?
La trampa de las tendencias digitales: viralidad vs. huella

La trampa de las tendencias digitales: ¿crear contenido viral o dejar huella?

Al abrir Instagram o TikTok, la sensación es similar a caminar por un barrio donde todas las casas son idénticas: mismas fachadas, mismos colores, mismas ventanas. Nada emociona ni atrae realmente. Cuando un audio se vuelve viral, al día siguiente miles de creadores lo replican exactamente igual, generando una saturación visual y auditiva que cansa a las audiencias.

El riesgo de perder nuestra voz única

Las tendencias tienen su razón de ser: responden a lo que está ocurriendo en la actualidad, conectan con las audiencias y son favorecidas por los algoritmos de las plataformas. Sin embargo, cuando todos entran al mismo carril sin cuestionar por qué implementarlas o cómo relacionarlas con su propuesta de valor, corremos el peligro de olvidar lo más importante: nuestra voz única.

Esa voz que nos diferencia, esa mirada particular, esa forma de contar historias que nace de nuestra trayectoria, nuestro territorio y nuestra sensibilidad. Aquella con la que alguien pueda identificarnos donde quiera que nos encuentre en el vasto universo digital.

¿Concurso de disfraces o conversación auténtica?

La creación de contenido digital no debería convertirse en un concurso de disfraces donde todos compiten por parecerse al último éxito viral. Debería ser una conversación profunda que comience en las aulas universitarias, continúe en las oficinas de comunicaciones y se extienda entre los creadores de contenidos profesionales y aficionados.

La pregunta crucial es: ¿qué tendencia realmente vale la pena seguir? Tal vez no se trata de ser tendencia, sino de crear memoria duradera en la mente de las audiencias.

La falsa ilusión del éxito en redes

Entrar a las plataformas sociales con formatos repetidos hasta la saciedad nos lleva a una falsa ilusión de éxito digital. Vemos cantidades excesivas de likes, comentarios y compartidos, pero debemos preguntarnos: ¿estamos realmente diciendo algo que genere recordación para nuestras marcas?

En las facultades de comunicación siempre enseñaron que "el medio es el mensaje", pero en esta era digital, el mensaje se diluye cuando todos utilizamos el mismo molde una y otra vez, perdiendo originalidad y autenticidad.

Rediseñar en lugar de imitar

No se trata de ignorar las tendencias por completo, sino de utilizarlas como punto de partida momentáneo, no como la única opción dentro de una estrategia digital integral. ¿Qué pasaría si, en lugar de subirnos al tren de lo viral, lo rediseñamos según nuestra identidad? ¿Y si, en lugar de imitar exactamente, interpretamos desde nuestra perspectiva única?

La diferencia puede residir en los detalles más sutiles. Volver a ser originales no significa ser rebuscados o extravagantes con contenidos que consuman todo nuestro tiempo. A veces, basta con decir algo simple de manera honesta, mostrándonos tal como es nuestra esencia, presentando lo cotidiano desde una mirada propia.

Conectar profundamente en lugar de buscar likes

De esta forma, quizás no alcancemos cientos de likes inmediatos, pero conectaremos profundamente con quienes realmente importan. El mejor contenido no será el que sigue ciegamente la tendencia, sino el que deja huella permanente. Aquel que es distinto, valiente, que no teme al pensamiento propio y auténtico.

Así que, si va a crear contenido digital, pregúntese sinceramente: ¿qué tendencia realmente es conveniente para mi marca? Porque tal vez la verdadera meta no sea convertirse en tendencia efímera, sino crear memoria perdurable en el corazón de su audiencia.

* Susana Castañeda, coordinadora del programa de Comunicación Digital del Politécnico Grancolombiano, sede Medellín.