Las áreas financieras de las empresas han comenzado a reorganizar sus estructuras operativas ante el avance de la inteligencia artificial y la presión por aumentar la productividad, reducir los tiempos de reporte y mantener los estándares regulatorios en operaciones internacionales.
Proyecciones de Gartner sobre la IA en finanzas
Gartner proyecta que para 2026 el 90% de las áreas de finanzas en el mundo habrá implementado al menos una solución habilitada por inteligencia artificial. Además, cerca del 60% de los directores financieros aumentará su inversión en esta tecnología en al menos un 10% durante el presente año.
El movimiento ya se refleja en decisiones operativas dentro de compañías tecnológicas y corporaciones multinacionales. La discusión dejó de centrarse únicamente en la automatización de tareas repetitivas y comenzó a enfocarse en el rediseño de equipos, procesos y capacidades técnicas dentro del back-office financiero.
América Latina acelera la adopción de IA
En paralelo, América Latina empezó a reducir la distancia frente a mercados como Estados Unidos y Europa. El Stanford AI Index reportó que el 78% de las empresas de la región incorporó al menos una herramienta de inteligencia artificial durante 2025.
La transformación ocurre mientras las empresas enfrentan mayores exigencias de control interno, cumplimiento regulatorio y velocidad de respuesta frente a inversionistas y directorios. Gartner estima que las áreas financieras que implementen plataformas ERP en la nube con asistentes de IA podrán acelerar hasta en 30% el cierre de reportes financieros para 2028.
A eso se suma el crecimiento de la IA generativa en entornos corporativos. McKinsey señaló en su más reciente Global Survey on AI que el 65% de las organizaciones utiliza regularmente inteligencia artificial generativa, casi el doble en comparación con el año anterior.
Equipos más pequeños y procesos automatizados
La reorganización de los equipos financieros ya tiene casos visibles en la región. Connectly.AI, empresa de comercio conversacional con sede en San Francisco y operaciones internacionales, operó durante cuatro años con un equipo central de finanzas y back-office compuesto por cuatro personas en Bogotá. Desde esa estructura atendió clientes en más de 70 países mientras avanzaba en rondas de financiación respaldadas por inversionistas como Alibaba y Unusual Ventures.
El modelo fue liderado por Daniel Gnecco, economista de la Universidad de los Andes y exconsultor de McKinsey & Company, quien estuvo al frente de la función financiera de la compañía durante el ciclo de crecimiento que permitió levantar 37,5 millones de dólares en tres rondas consecutivas.
“En cinco años, ningún equipo de finanzas en una empresa de tecnología necesitará más de cinco personas para operar globalmente”, mencionó Daniel Gnecco, exdirector financiero y asesor de Connectly.AI.
La experiencia, según explica el ejecutivo, respondió a una reorganización de procesos basada en automatización y uso de herramientas de inteligencia artificial integradas a la operación financiera. “Operábamos en más de 70 países con un back-office de cuatro personas. Eso solo es posible si la inteligencia artificial deja de ser un complemento y pasa a ser arquitectura”, señaló.
Impacto en el empleo financiero
Las consultoras de mercado sostienen que el cambio no necesariamente implica una reducción masiva de empleos. Gartner proyecta que, aunque el 90% de las áreas financieras adoptará IA para 2026, menos del 10% reducirá su plantilla como consecuencia directa de esa implementación. La transformación, según la firma, ocurre principalmente en la composición de los equipos, donde disminuyen funciones administrativas y aumentan posiciones relacionadas con análisis de datos, automatización y supervisión tecnológica.
Capital extranjero y presión por eficiencia
La velocidad de adopción también está ligada al origen del capital de las compañías tecnológicas latinoamericanas. Las startups que reciben inversión de fondos estadounidenses o asiáticos enfrentan exigencias de reporting financiero, auditoría y gobierno corporativo que obligan a reducir tiempos de implementación y aumentar la trazabilidad de la información.
En el caso de Connectly.AI, la participación de fondos internacionales implicó operar bajo estándares de control similares a los de compañías globales desde etapas tempranas de crecimiento. Para Gnecco, esa presión acelera la incorporación de herramientas tecnológicas en áreas históricamente más conservadoras dentro de las empresas.
El ejecutivo sostiene que la región tiene espacio para ampliar ese proceso por la combinación de talento técnico y costos operativos competitivos. “Latinoamérica tiene el potencial real de consolidarse como un hub tecnológico. El principal cuello de botella no es el talento ni el capital. Es la regulación”, apunta.
El aumento de la inversión global en inteligencia artificial también presiona a las áreas financieras a acelerar decisiones. Gartner proyecta que el gasto mundial en software de agentes de IA alcanzará los 206.500 millones de dólares en 2026 y los 376.300 millones en 2027. La consultora además calcula que los directores financieros que ejecuten estrategias de IA de forma integral podrán sumar hasta 10 puntos de margen adicional para 2029.
El nuevo dilema de los CFOs latinoamericanos
La discusión dentro de las compañías ya no se concentra únicamente en adoptar inteligencia artificial, sino en definir cómo integrarla sin afectar los controles internos ni la capacidad de respuesta regulatoria. Las firmas de consultoría identificaron problemas recurrentes en procesos de implementación, entre ellos proyectos piloto que no escalan, eliminación de personal sin retorno operativo y falta de capacidades técnicas dentro de los equipos existentes.
En América Latina, donde las áreas financieras suelen mantener estructuras más tradicionales, la presión por acelerar la modernización coincide con un entorno de mayor competencia por capital y exigencias crecientes de eficiencia. Las empresas que operan en varios mercados deben responder simultáneamente a normas tributarias locales, requerimientos de auditoría y procesos de consolidación financiera más rápidos.
La transformación del back-office también modifica el perfil de los ejecutivos financieros. Los directores financieros comenzaron a incorporar competencias relacionadas con analítica, automatización y gestión tecnológica, mientras las áreas de finanzas amplían su interacción con equipos de producto, ingeniería y ciberseguridad. En paralelo, las compañías revisan el tamaño óptimo de sus operaciones administrativas y redefinen qué funciones permanecen dentro de la estructura y cuáles pasan a plataformas automatizadas.



