La nueva batalla de los bancos contra fraudes imposibles en Colombia
En Colombia, las entidades financieras están implementando estrategias innovadoras para enfrentar una nueva generación de fraudes que utilizan identidades sintéticas, deepfakes de voz y esquemas automatizados de ingeniería social. Este fenómeno está redefiniendo completamente el panorama del crimen financiero en el país.
Un panorama alarmante de ciberataques
Según datos de la Superintendencia Financiera de Colombia, entre enero y julio de 2025 se registraron 27.000 millones de intentos de ciberataque contra establecimientos bancarios nacionales. Esta cifra representa un incremento del 69% en comparación con el mismo período del año anterior.
En términos operativos, esto se traduce en aproximadamente 94 intentos de vulneración por segundo y cerca de 1.000 colombianos víctimas diarias de robo de datos personales. La situación ha alcanzado niveles críticos que exigen respuestas tecnológicas avanzadas.
La democratización del fraude sofisticado
José Javier Prada, CEO de Become Digital, explica que "el acceso a herramientas de Inteligencia Artificial generativa ha democratizado la sofisticación del fraude". Hoy en día, incluso actores con conocimientos técnicos limitados pueden ejecutar ataques altamente convincentes que engañan a sistemas de seguridad tradicionales.
El problema se agrava porque en Colombia la validación de identidad sigue dependiendo principalmente del documento físico, especialmente la cédula amarilla. Estos documentos pueden ser alterados mediante:
- Edición digital avanzada
- Reimpresión fraudulenta
- Superposición de capas sofisticadas
Estas técnicas hacen que los sistemas tradicionales de Reconocimiento Óptico de Caracteres (OCR) y los esquemas básicos de biometría sean insuficientes para detectar alteraciones sutiles pero críticas.
La respuesta tecnológica: IA regionalizada
Para cerrar esta brecha de seguridad, el mercado financiero colombiano está virando hacia el desarrollo de arquitecturas de inteligencia artificial propias y regionalizadas. Become Digital ha desarrollado un modelo que, en lugar de emplear algoritmos genéricos, ha sido entrenado durante años con datos específicos y alteraciones reales del mercado colombiano.
Este enfoque permite a la IA analizar:
- Patrones complejos de fraude
- Microvariaciones gráficas imperceptibles
- Inconsistencias estructurales en documentos
Estos elementos escapan completamente al ojo humano y a los programas convencionales de detección.
Resultados impresionantes en detección
El modelo implementado logra una tasa de detección de fraude superior al 99%, mientras mantiene niveles de conversión superiores al 75%, dependiendo del flujo y el perfil de riesgo. Aproximadamente el 85% de las transacciones son resueltas automáticamente por el sistema, mientras que el 15% restante entra en un esquema de revisión experta por auditores especializados.
Este 15% funciona como un mecanismo de control de calidad y retroalimentación continua que permite recalibrar constantemente los algoritmos y reducir progresivamente la incertidumbre en las detecciones.
El futuro de la autenticación bancaria
La discusión sobre nuevos sistemas antifraude está ganando terreno en el sector financiero colombiano. Según un análisis de Asobancaria, el mercado de IA aplicada a la detección de deepfakes registrará una tasa de crecimiento anual compuesta del 33,5% hasta 2030, alcanzando un valor global de US$38.500 millones.
Prada subraya que ya están avanzando hacia modelos más sofisticados: "Hoy incorporamos señales comportamentales, especialmente en los procesos de prueba de vida. No nos limitamos a verificar que exista un rostro frente a la cámara; analizamos cómo se comporta ese rostro durante la validación".
Hacia el final de la década, el antifraude evolucionará desde la verificación tradicional de identidad (foto, voz o documento) hacia modelos de autenticación continua basados en comportamiento, dado que la biometría estática deja de ser un factor "secreto" frente a la IA generativa.
Un desafío sistémico para Colombia
El reto para Colombia y su sector financiero no residirá únicamente en adoptar nuevas herramientas tecnológicas, sino en rediseñar completamente el modelo de confianza digital que sustenta la intermediación financiera. La digitalización amplía la inclusión financiera, pero también multiplica exponencialmente las superficies de ataque disponibles para los ciberdelincuentes.
La eficiencia del sistema financiero colombiano dependerá, cada vez más, de su capacidad para distinguir entre una identidad legítima y una simulada en tiempo real, manteniendo un equilibrio saludable entre seguridad y experiencia del usuario.



