Estudiantes descubren ruinas romanas del siglo II al acampar en su escuela
A finales de mayo, la Superintendencia Especial de Roma, encargada de preservar el patrimonio cultural de la ciudad, realizó un evento con un anuncio llamativo: “La Domus del Liceo Cavour: presentación de los descubrimientos arqueológicos realizados en los subterráneos de la institución escolar”.
Después de cinco años, se dio a conocer al público la historia de un grupo de adolescentes que decidieron tomar su escuela y dormir en ella varios días. Durante su estancia, hicieron un hallazgo inesperado: encontraron unas ruinas romanas que permanecían ocultas. Esto ocurrió en enero de 2021, cuando esos alumnos, cansados de las clases virtuales debido a la pandemia de covid-19, llegaron a su colegio, el Liceo Cavour, cerca del popular Coliseo. Lo ocuparon y decidieron acampar varias noches allí como acto de protesta.
Según recogen el portal Smithsonian Magazine y la revista Time, tras esa decisión, optaron por hablar con una de sus profesoras para comentarle que habían descubierto algo que consideraban importante. Claudia Marino, quien enseñaba historia y latín, les prestó atención y comenzó el recorrido que le sugirieron. Luego de conseguir la llave de una puerta que la llevó a un salón de calderas, encontró un lugar con antiguas murallas romanas. Más adelante dio con lo que parecía ser una antigua villa. Su decisión fue informar a la Superintendencia Especial de Roma para que estudiara de qué se trataba.
Como detalló el organismo en un breve comunicado en septiembre de 2025, se trata de las ruinas de un gran complejo residencial de mediados del siglo II d.C. que aún conserva pinturas y decoraciones en estuco. “Se ubicaba en una zona céntrica de la antigua Roma, entre las Carinas y el Esquilino, un área habitada por figuras prominentes como Cicerón, Pompeyo y Octaviano, pero que es poco conocida desde el punto de vista arqueológico debido a los graves daños sufridos durante las construcciones modernas”, señaló la entidad en el boletín, en el que prometía una inversión de 350.000 euros.
“El espectacular estado de conservación de las pinturas en estas habitaciones exige su vaciado para revelar todo el aparato decorativo y permitir su examen. Por lo tanto, el objetivo de proteger el monumento y hacerlo accesible mediante un proyecto desarrollado en colaboración con el profesorado y los estudiantes del Liceo Cavour adquiere una importancia primordial y excepcional”, señaló en aquel entonces. Tras ponerse manos a la obra, los arqueólogos hallaron tantos objetos que lograron llenar 48 cajas. Todos los descubrimientos fueron presentados a finales de mayo a la ciudadanía. Hubo algo más que les llamó la atención: ya algún aficionado había estado en algún punto del siglo XX y había hecho un grafiti en una pared.



