"Soy la plomera del espacio": primeras declaraciones tras fallo en retrete lunar
La misión Artemis II de la NASA enfrentó su primer contratiempo técnico apenas dos horas después del despegue desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Una luz de advertencia comenzó a parpadear en la nave Orión, señalando un problema en el Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), el inodoro de 23 millones de dólares diseñado para el espacio profundo.
Reparación improvisada en órbita
La astronauta Christina Koch, primera mujer en orbitar la luna, se convirtió en la reparadora improvisada del sistema sanitario. "Me enorgullece llamarme la plomera espacial", declaró la especialista de misión estadounidense desde la nave espacial.
Durante seis horas, Koch trabajó guiada por los ingenieros en el Centro de Control en Houston para solucionar la avería en el controlador del ventilador del UWMS. La señal indicaba que el sistema no podía procesar orina, aunque la gestión de residuos sólidos continuaba operando normalmente.
Regreso temporal a métodos antiguos
Mientras duró la reparación, al menos uno de los cuatro tripulantes debió recurrir a bolsas de plástico, el mismo método de contingencia utilizado en las misiones Apolo hace más de medio siglo. Una vez restablecido el sistema, la tripulación debió esperar autorización para desechar el contenido de la bolsa usada, ya que una liberación no controlada podría generar un leve empuje con impacto en la navegación.
"Me gusta decir que es probablemente el equipo más importante que tenemos a bordo", aseguró entre risas Koch al referirse al inodoro. La NASA confirmó oficialmente que el inconveniente fue resuelto y que los astronautas continuaron su trayecto orbital según el cronograma previsto.
Detalles del sistema millonario
El UWMS demandó una inversión de 23 millones de dólares y décadas de desarrollo. Es el primer baño completamente funcional incorporado en una nave diseñada para el espacio profundo y opera mediante un mecanismo de succión que dirige los desechos con un flujo de aire constante hacia distintos compartimentos.
- Los residuos sólidos se almacenan en contenedores sellados herméticamente
- Los líquidos se expulsan directamente al espacio exterior
- El dispositivo es un 65% más pequeño y liviano que versiones anteriores
- Se encuentra en el sector denominado "hygiene bay" junto a la escotilla principal
Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, detalló en conferencia de prensa que la señal correspondía exclusivamente a esa avería puntual y que la misión no quedó comprometida. La misión Artemis II consiste en un sobrevuelo lunar de diez días diseñado para preparar futuras misiones de larga duración.
Importancia para exploración futura
El UWMS fue instalado y probado en la Estación Espacial Internacional desde 2020, donde demostró su capacidad para reciclar casi el 90% de los líquidos a base de agua generados a bordo. En Artemis II, dado que la misión tiene una duración de diez días, los residuos líquidos simplemente se expulsarán al exterior sin pasar por el ciclo de reciclaje completo.
Sin embargo, la NASA lo concibe como una pieza fundamental para misiones de larga duración, tanto en los aterrizajes previstos en la superficie lunar como en una eventual exploración de Marte, donde la eficiencia en el uso de recursos será determinante.
Jeremy Hansen, otro astronauta en la misión, describió el espacio del sanitario como "el único lugar donde realmente podemos sentir que estamos solos por un momento", destacando la importancia de la privacidad incluso en las condiciones más extremas del espacio.



