Larry Fink advierte en Davos sobre desigualdad por IA y llama a plan de participación en ganancias
Fink en Davos: IA amenaza con aumentar desigualdad y necesita plan

Advertencia en Davos: la inteligencia artificial amenaza con profundizar la desigualdad global

Con palabras que resonaron en el Foro Económico Mundial de Davos el pasado 20 de enero, Larry Fink, CEO de BlackRock, lanzó una poderosa llamada de atención sobre los riesgos distributivos de la inteligencia artificial. "Desde la caída del Muro de Berlín, se ha creado más riqueza que en toda la historia humana anterior. Pero en las economías avanzadas, esa riqueza correspondía a una proporción mucho más reducida de personas que cualquier sociedad sana pueda sostener", afirmó el influyente ejecutivo financiero.

Un patrón que se repite: concentración de beneficios

Fink advirtió explícitamente que "la IA amenaza con repetir el mismo patrón", señalando que las primeras ganancias de esta revolución tecnológica están llegando principalmente a los propietarios de modelos, datos e infraestructuras. La pregunta crucial que planteó fue: ¿qué les pasa a los demás?

"Si la IA hace al trabajo de cuello blanco lo que la globalización hizo a la clase trabajadora, tenemos que afrontarlo directamente", sostuvo Fink. "No con abstracciones sobre 'los empleos del mañana', sino con un plan creíble para una amplia participación en las ganancias".

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El debate ausente: los efectos negativos de la innovación

Lo cierto es que el cambio tecnológico siempre ha sido permanente, pero también ha sido reiterada la ausencia en el debate público de los aspectos negativos que se esconden detrás de cada innovación. Como ejemplo histórico, el libre comercio fue acogido con entusiasmo mientras el comercio justo quedó arrinconado, contribuyendo a enormes desigualdades que hoy afectan a una cuarta parte de la humanidad que no tiene acceso a una dieta básica.

Con la inclusión en la agenda de Davos del "despliegue responsable de tecnologías transformadoras como la IA generativa", estimular la reflexión sobre los impactos de la inteligencia artificial resulta más necesario que nunca.

Casos colombianos: cuando la IA entra en los tribunales

En Colombia, ya estamos viendo manifestaciones concretas de estos desafíos. El 12 de diciembre pasado, El Espectador publicó una noticia reveladora: desde la presidencia de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial se compulsaron copias a la Comisión Seccional de Bogotá para que investigue disciplinariamente a la jueza 21 penal de Bogotá por presunto uso indebido de la inteligencia artificial para proferir una condena en un caso por abuso sexual. La decisión judicial ya fue anulada.

Este asunto, de enormes complejidades éticas y jurídicas, abre el campo para mayores y más agudas profundizaciones en relación con los efectos que tiene la IA en:

  • Los individuos y la sociedad
  • La economía y el derecho
  • La ética y la educación
  • La creación artística y literaria
  • La filosofía y los valores humanos

El deslumbramiento por la novedad versus la evaluación crítica

Aunque los desafíos que plantea la inteligencia artificial han suscitado debates importantes desde hace varias décadas, entre nosotros parece prevalecer el deslumbramiento de una nueva moda. Al igual que con muchas teorías y tecnologías anteriores, nos dejamos seducir por la novedad sin medir adecuadamente las consecuencias.

Por supuesto, la IA no ha escapado completamente al escrutinio. La Sentencia T-323/24 de la Corte Constitucional colombiana sería suficiente para advertir las reacciones que su uso ha provocado en el ámbito jurídico nacional. No obstante, lo que se observa a nivel general está más ligado a la herramienta como elemento para:

  1. Aumentar ganancias empresariales
  2. Incrementar la productividad laboral
  3. Mejorar la eficiencia del recurso humano

Sin que se pongan suficientemente sobre la mesa los efectos negativos que puedan generarse en términos sociales, éticos y distributivos.

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Preocupaciones históricas: desde 1967 hasta hoy

El tema no es tan novedoso como se quiere presentar ahora. Ya en 1967, cuando tenía 19 años, el autor Fernando Barbosa escribió: "La posible utilización de máquinas electrónicas en el Derecho está creando grandes inquietudes dentro de los filósofos del Derecho, no tanto en lo que se refiere a la colección de material y planificación de medidas legislativas y administrativas, como en lo referente a la aplicación del Derecho".

Barbosa añadió: "A este respecto se ha argumentado que constituye una violación de los derechos fundamentales del hombre, por cuanto una máquina está imposibilitada para procesar elementos irracionales y emotivos decisorios las más de las veces".

Las "alucinaciones" de la IA: datos preocupantes

El punto que merece énfasis es que, al volverse moda la herramienta —tal es la percepción del autor—, se dan por aceptadas sus ventajas y se descuida la identificación de sus vacíos y de los efectos negativos de su uso. En tal sentido, resulta útil señalar lo que publicó Voronoi el 24 de noviembre pasado con el sugestivo título de "Which AI Models Hallucinate the Most?".

La tasa de alucinaciones mide la frecuencia de respuestas incorrectas que deberían haberse negado o admitido como desconocidas por la herramienta. Entre los 17 modelos líderes analizados:

  • El más preciso fue GPT-5 (high) con 0.39
  • Los que menos alucinaron fueron Claude 4.1 Opus y Claude 4.5 Sonnet, ambos con 0.48

Lo que esto revela es que la confianza generada por la herramienta en términos de acierto está por debajo del 40%, y las respuestas incorrectas se sitúan en cerca del 50% de los casos examinados.

Costos económicos del mal uso de la IA

Por eso, no resultan extraños algunos resultados revelados por Voronoi según los cuales:

  • El 70% de los proyectos en los que se utilizó la IA fallaron (no por efecto de la herramienta sino por el uso de malos modelos)
  • Sólo en 2024, las pérdidas que se ocasionaron sumaron US$ 67.000 millones

El gran reto: desarrollar la "Ignorancia Artificial"

El avance de la inteligencia artificial es imparable. No obstante, no debe dejarse por fuera de consideración el hecho de que su alimento es lo que conocemos, lo que incluye tanto aciertos como desaciertos. Por eso, el desafío de hoy no es otro que el desarrollo de la Ignorancia Artificial.

Como concluye el análisis, el conocimiento es finito —es todo con lo que contamos—, pero la ignorancia es infinita. Mientras no la incorporemos conscientemente en nuestros sistemas y debates, no podremos contar con nuevas soluciones realmente transformadoras. Ese es el gran reto que enfrentamos como sociedad global ante la revolución de la inteligencia artificial.