La inteligencia artificial no resolverá el cambio climático: advertencia sobre una peligrosa ilusión tecnológica
IA no resolverá cambio climático: advertencia sobre ilusión tecnológica

La peligrosa ilusión de que la inteligencia artificial resolverá la crisis climática

En Silicon Valley se extiende una variante del fervor religioso que comercia con unidades de procesamiento gráfico en lugar del evangelio. Las valoraciones astronómicas de startups de inteligencia artificial, que podrían nunca ser rentables, y la masiva inversión de capital han alimentado un intenso debate sobre si esta euforia constituye una burbuja especulativa. Mientras los escépticos ven una manía financiera peligrosa, los evangelistas de la IA proclaman el nacimiento de una deidad digital capaz de solucionar todos los problemas de la humanidad.

El diálogo imposible con una superinteligencia climática

Imaginemos que en 2035, cuando se prevé que el calentamiento global supere el límite crítico de 1,5 °C establecido por el Acuerdo de París, tras haber invertido aproximadamente 15 billones de dólares y consumido cantidades descomunales de energía, la humanidad logra crear una superinteligencia artificial. La primera conversación con esta entidad revelaría una verdad incómoda:

Humano: "Hola, superinteligencia. Hemos sacrificado nuestro capital y nuestra red energética para construirte. Por favor, danos una hoja de ruta para que la humanidad pueda vivir vidas más largas y prósperas".

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Superinteligencia: "El primer paso es descarbonizar la economía global de inmediato. De seguir su trayectoria actual, el planeta se calentará 3 °C o más, alcanzando temperaturas no vistas en tres millones de años. Para estas alturas, ustedes han provocado puntos de inflexión irreversibles en la capa de hielo de la Antártida Occidental y la selva amazónica".

Los tres obstáculos creados por la obsesión con la IA

La superinteligencia hipotética identificaría tres problemas fundamentales agravados por la carrera desenfrenada hacia la inteligencia artificial:

  1. Expansión masiva de combustibles fósiles: Para alimentar los centros de datos necesarios para desarrollar la IA, se expandió sustancialmente la producción de combustibles fósiles, acelerando el mismo calentamiento global que se pretendía resolver.
  2. Financiación creativa y riesgo sistémico: Se utilizaron diversas entidades con fines específicos para retirar de balances contables cientos de miles de millones en pasivos relacionados con la IA, creando un modelo de financiación circular inestable que recuerda a la antesala de la crisis financiera global de 2008.
  3. Retraso crítico en la acción climática: En lugar de mitigar el cambio climático durante la década crucial, la humanidad esperó hasta 2035, gestionando ahora un planeta alterado de forma permanente mientras el sistema financiero global se tambalea.

El problema real: falta de voluntad política, no de información

Esta conversación imaginaria subraya lo absurdo de nuestro momento actual. Los gigantes tecnológicos y sus entusiastas partidarios en gobiernos tratan el cambio climático como un problema de información o incluso como un engaño, cuando en realidad es fundamentalmente un problema de voluntad política. Al apresurarse para construir una máquina que nos diga lo que ya sabemos sobre cómo afrontar la crisis climática, en realidad la están agravando de manera significativa.

La promesa de las grandes tecnológicas de que la superinteligencia será una solución milagrosa ignora por completo las leyes de la física. Cada año que se retrasa una acción política de fondo nos acerca irreversiblemente al punto de no retorno. Una vez que la humanidad agote el presupuesto de carbono restante, el mundo cruzará puntos de inflexión críticos y los cambios en los sistemas que sostienen la vida se volverán autosostenidos.

Soluciones reales en lugar de esperar milagros tecnológicos

En lugar de depositar todas las esperanzas en la promesa de superinteligencia de Silicon Valley, sería mejor imitar a naciones que no esperan milagros tecnológicos. Esto implica implementar medidas concretas como:

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  • Impuesto al carbono de base amplia: Para internalizar su costo social y redirigir los ingresos hacia dividendos de energía limpia, como lo ha hecho exitosamente Singapur.
  • Modernización masiva de la red eléctrica: Siguiendo el ejemplo de China, que está instalando el doble de capacidad solar y eólica que todos los demás países juntos, desarrollando la mayor red de líneas de transmisión de ultra alta tensión del mundo.
  • Compromiso con energías renovables: Como Uruguay, que ha construido una red eléctrica que funciona casi por completo con fuentes renovables.

El estancamiento de la política partidista dificulta la implementación de reformas multimillonarias de la red eléctrica o el consenso internacional sobre impuestos al carbono. Pero si se sigue tratando la modernización energética como un asunto ideológico mientras el resto del mundo la considera económicamente esencial, las consecuencias serán graves.

Crear la inteligencia artificial más sofisticada del mundo servirá de poco si la economía ya no es competitiva o, peor aún, si el planeta ha sufrido una alteración irreversible de sus sistemas vitales. El cambio climático exige acción política inmediata, no promesas tecnológicas futuras.