El fenómeno del 'doomscrolling' y su impacto en la sociedad colombiana
En la era digital actual, un fenómeno psicológico conocido como 'doomscrolling' se ha convertido en una práctica cotidiana para millones de personas. Este término, que combina las palabras inglesas 'doom' (fatalidad) y 'scrolling' (desplazamiento en pantalla), describe el consumo compulsivo y casi automático de noticias negativas a través de dispositivos móviles y redes sociales.
Un sesgo humano ancestral amplificado por la tecnología
Los especialistas en psicología y comunicación digital explican que el 'doomscrolling' se sustenta en lo que se conoce como sesgo de negatividad, una característica inherente a los seres humanos que data de tiempos prehistóricos. Este mecanismo cognitivo, que originalmente permitía a nuestros ancestros identificar rápidamente las amenazas del entorno para garantizar su supervivencia, sigue activo en la mente humana contemporánea.
"El problema no radica en que sea un rasgo personal aislado, sino que parece ser una inclinación compartida por una gran parte de la población", señalan los expertos. Las plataformas digitales como X (antes Twitter), Facebook, TikTok e Instagram han encontrado en este sesgo un poderoso motor de engagement, amplificando su impacto de manera exponencial.
La economía de la atención y la viralización de lo negativo
Numerosos estudios sobre comunicación digital han demostrado consistentemente que los mensajes cargados de queja, denuncia, enojo o indignación generan significativamente más interacción que los contenidos positivos o neutrales. En el ecosistema de las redes sociales, la ira y el conflicto circulan con una velocidad muy superior a la alegría, la calma o las experiencias constructivas.
Esta dinámica crea una sensación constante de crisis que distorsiona la percepción de la realidad. Como explica la columnista Natalia Tobón: "Las críticas, los errores o las pérdidas nos impactan más profundamente que los elogios, los aciertos o las ganancias. Lo negativo deja una huella más duradera en nuestra memoria emocional".
Consecuencias personales y sociales del consumo compulsivo
La esclavitud al 'doomscrolling' genera múltiples efectos adversos que trascienden la esfera individual:
- En el ámbito personal: Produce ansiedad crónica, deteriora la capacidad de juicio objetivo y crea una visión distorsionada del mundo que nos rodea.
- En el entorno empresarial: Frena la toma de decisiones innovadoras porque el miedo a las pérdidas potenciales pesa más que la posibilidad de obtener ganancias.
- En la vida social y comunitaria: Impide la construcción de proyectos colectivos porque la desconfianza termina imponiéndose sobre la colaboración.
Un ejercicio práctico para contrarrestar el sesgo
Los psicólogos recomiendan un ejercicio sencillo pero poderoso para entrenar la mente contra este sesgo de negatividad: "Imagine una pared completamente blanca con un pequeño punto negro. La tendencia natural es fijarse exclusivamente en ese punto, aunque ocupe un espacio mínimo. El ejercicio consiste en dirigir conscientemente la atención hacia la extensa superficie blanca que lo rodea".
Este ejercicio metafórico nos recuerda que, aunque los problemas existen y merecen atención, también coexisten miles de esfuerzos cotidianos, actos de bondad y logros colectivos que pasan desapercibidos en el ruido digital. La tarea fundamental es entrenar nuestra mirada para reconocer y valorar estos aspectos positivos que conforman la mayor parte de nuestra realidad.
En el contexto colombiano, donde las redes sociales juegan un papel cada vez más determinante en la formación de opinión pública y el clima social, comprender y gestionar el fenómeno del 'doomscrolling' se convierte en una habilidad esencial para mantener tanto la salud mental individual como la cohesión social.



