El lado oscuro de las redes sociales: adicción digital y riesgos para la salud mental
Redes sociales e IA: riesgos del uso excesivo en la vida cotidiana

El lado oscuro de las redes sociales: adicción digital y riesgos para la salud mental

En una reciente edición de Portafolio Live se abordó con profundidad el lado oscuro de las redes sociales, enfocándose específicamente en la adicción digital y su impacto en la salud mental. Este tema cobra cada vez mayor relevancia en un entorno marcado por la hiperconectividad y la integración de inteligencia artificial en plataformas digitales.

Expertos analizan la problemática

El espacio contó con la participación de dos destacados especialistas: Felipe Lizcano, experto en tecnología y cofundador de RDS, y Marieth Lozano, subdirectora del Campo de Psicología de la Salud del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic). Ambos analizaron cómo el uso intensivo de plataformas digitales y el avance de la inteligencia artificial están transformando radicalmente los hábitos, las relaciones interpersonales y el bienestar emocional de millones de usuarios en Colombia y el mundo.

La perspectiva tecnológica: adicción diseñada

Desde el frente tecnológico, Felipe Lizcano planteó una idea fundamental: la tecnología no es intrínsecamente buena ni mala, pero su uso puede derivar en comportamientos problemáticos. El experto advirtió que actualmente se evidencian patrones que se asemejan claramente a una adicción.

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"Los usuarios pierden el control del tiempo invertido en plataformas, necesitan permanecer más horas conectados para obtener satisfacción y, cuando no están en línea, experimentan síntomas similares a la abstinencia", explicó Lizcano detalladamente.

Este fenómeno se intensifica porque las plataformas digitales están específicamente diseñadas para captar la atención de forma constante y permanente. "Es como tener un solo cerebro compitiendo contra equipos completos de expertos en psicología y tecnología que buscan que el usuario permanezca conectado el mayor tiempo posible", afirmó el especialista.

En este contexto, la inteligencia artificial ha potenciado exponencialmente esta dinámica, al personalizar contenidos y reforzar hábitos de consumo digital, muchas veces priorizando intereses comerciales sobre el bienestar del usuario.

Impacto en la salud mental: desconexión de la realidad

Por su parte, Marieth Lozano llevó la conversación hacia el impacto concreto en la salud mental. Más que catalogar las redes sociales como positivas o negativas, insistió en la importancia crucial de analizar el uso que se les da y las consecuencias que genera.

Recordó que, tras la pandemia de COVID-19, estas plataformas se consolidaron como herramientas clave para estudiar, trabajar y mantener el contacto social, pero su uso excesivo ha generado efectos adversos significativos.

"El problema surge cuando las personas empiezan a desconectarse progresivamente de sus entornos reales y de sus relaciones cercanas presenciales. Ahí ya hablamos de una afectación directa en la salud mental", señaló la psicóloga con énfasis.

Efectos visibles en adolescentes y jóvenes

Entre los efectos más visibles mencionó las dificultades en habilidades sociales, especialmente en adolescentes y jóvenes, quienes han trasladado gran parte de su comunicación al entorno digital exclusivamente.

Según explicó Lozano, el uso intensivo de redes sociales ha llevado a que muchos jóvenes expresen emociones principalmente a través de emojis o mensajes breves y superficiales, en lugar de hacerlo de manera directa y profunda. Esto puede afectar seriamente su desarrollo social, académico y, a futuro, su desempeño en entornos laborales profesionales.

La inteligencia artificial, agregó la especialista, también plantea nuevos desafíos psicológicos. Cada vez más usuarios recurren a estas herramientas automatizadas para tomar decisiones personales importantes o gestionar emociones complejas, lo que puede resultar problemático si se reemplaza el acompañamiento profesional humano.

"Son sistemas programados que no pueden sustituir procesos terapéuticos genuinos ni la orientación especializada de profesionales de la salud mental", advirtió contundentemente Lozano.

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Coincidencias y soluciones propuestas

Felipe Lizcano coincidió plenamente en que el riesgo principal no está en la tecnología en sí misma, sino en su uso inadecuado y desmedido. Alertó sobre prácticas cotidianas que reflejan esta dependencia preocupante, como el uso compulsivo del celular en momentos de interacción social familiar o incluso en actividades que requieren concentración total, como conducir vehículos.

Además, precisó que el exceso de tiempo frente a pantallas puede generar efectos físicos y cognitivos documentados, como fatiga visual crónica, dolores de cabeza recurrentes y dificultades crecientes para mantener la atención sostenida en tareas.

Ambos expertos coincidieron en la necesidad urgente de construir un equilibrio saludable entre lo digital y lo presencial. Lizcano lo describió metafóricamente como una "dieta digital balanceada", que implica regular conscientemente el tiempo de uso, el tipo de contenido consumido y establecer momentos obligatorios de desconexión total.

"El mundo digital llegó para quedarse definitivamente, pero no puede ni debe reemplazar la vida física real. Somos seres sociales por naturaleza y necesitamos interacción humana auténtica", subrayó el tecnólogo.

Recomendaciones para menores de edad

En el caso específico de niños, niñas y adolescentes, la psicóloga Lozano enfatizó la importancia fundamental del acompañamiento parental constante. Más que prohibir radicalmente el acceso a las redes sociales, recomendó orientar su uso responsable y explicar claramente los riesgos asociados.

"El acompañamiento cercano de los padres es clave esencial para que los menores desarrollen un criterio crítico frente a lo que consumen y comparten en línea", indicó la especialista.

También alertó sobre fenómenos emergentes preocupantes como la exposición temprana de menores en redes sociales con fines económicos o de popularidad, lo que puede generar distorsiones profundas en la percepción del valor personal y la validación social saludable.

"Cuando el reconocimiento personal se mide principalmente en 'likes' y seguidores virtuales, se corre el riesgo grave de desdibujar la importancia fundamental de las relaciones reales y auténticas", afirmó concluyentemente Lozano.