Rusia se alía con China para recuperar protagonismo en la carrera lunar
Con el lanzamiento de la misión estadounidense Artemis II este miércoles primero de abril, que busca devolver humanos a la órbita lunar, Rusia enfrenta un momento crucial en su historia espacial. El país que durante el siglo XX lideró la exploración cósmica ahora debe limitarse a observar desde la distancia mientras intenta recuperar terreno perdido mediante una alianza estratégica con China.
Una colaboración internacional para reducir el retraso
El director de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Bakánov, reveló ante el Senado ruso detalles del ambicioso proyecto conjunto con China. "Tenemos el proyecto federal 'Espacio Científico', que incluye todas las actividades vinculadas con la Luna que llevaremos a cabo junto a China. En nuestro proyecto con China participan un total de quince países", afirmó el funcionario.
La colaboración se materializa en la Estación Internacional Científica Lunar, cuyo memorándum de construcción fue firmado en mayo de 2025. Bakánov destacó que "la Academia de Ciencias de Rusia ya aprobó el concepto de construcción del segmento ruso", lo que marca un paso fundamental en esta iniciativa binacional.
El doloroso fracaso que cambió el panorama
El contexto actual de Rusia en la carrera lunar está marcado por el doloroso fracaso de la sonda Luna-25 en agosto de 2023. La nave, que tenía como misión convertirse en la primera en alcanzar el polo sur lunar, sufrió una avería crítica durante la corrección de órbita y se estrelló contra la superficie del satélite.
Este revés fue particularmente significativo porque:
- Representaba el primer intento lunar ruso tras más de 40 años de pausa
- Ocurrió apenas días antes de que India lograra alunizar exitosamente en el polo sur con su sonda Chandrayaan-3
- Evidenció el retraso tecnológico que afecta al programa espacial ruso
Planificación a largo plazo y desarrollos nucleares
Bakánov detalló que "el programa lunar es una dirección importante de nuestro trabajo", con investigaciones planificadas para seleccionar sitios de alunizaje y ubicación de una futura base lunar. "En 2026 comenzamos a desarrollar equipos para estudiar la composición de la Luna", añadió.
El funcionario también anunció investigaciones avanzadas para crear un propulsor espacial nuclear basado en desarrollos del Instituto Kurchátov y Rosatom. "Su uso reducirá el tiempo de vuelo a planetas lejanos. Estamos sentando bases importantes para la investigación del espacio profundo", explicó Bakánov sobre este sistema que utilizaría el reactor nuclear 'Nuklon'.
Un futuro lunar con retrasos programados
Las consecuencias del fracaso de Luna-25 se extienden al calendario de misiones rusas. Las sondas Luna-27A y Luna-27B han sido pospuestas para 2029 y 2030 respectivamente, creando una brecha temporal significativa en la exploración lunar rusa.
Mientras tanto, la Estación Internacional Científica Lunar ruso-china promete convertirse en un centro para investigaciones fundamentales espaciales y pruebas de nuevas tecnologías, aunque su desarrollo ocurrirá mientras otras naciones avanzan con misiones tripuladas y no tripuladas.
El panorama actual muestra a Rusia en una posición de recuperación estratégica, dependiendo de su alianza con China para mantenerse relevante en una carrera espacial que se intensifica con cada nuevo lanzamiento internacional.



