Una periodista colombiana enfrenta su adicción a los contenidos digitales
En un relato personal y revelador, Yolanda Ruiz, una periodista colombiana, ha compartido su experiencia al descubrir que es adicta a los contenidos digitales. Hace unos días, tomó la decisión consciente de reducir su consumo, especialmente de esos pequeños mensajes que se deslizan por la pantalla del celular. Esta medida surgió al darse cuenta de que su tiempo se reducía cada vez más debido a ese apego constante a la pantalla.
El desafío de desconectarse en un mundo hiperconectado
Ruiz explica que no puede retirarse totalmente de las redes sociales, ya que su trabajo como periodista depende en gran medida de ellas. La información del mundo circula en microvideos, titulares, carruseles e historias, lo que hace esencial mantenerse conectada. Sin embargo, junto con las noticias, consumía toneladas de contenido no deseado que la enganchaba, como si su voluntad no tuviera control alguno.
Valora la era digital como una oportunidad para democratizar el acceso a todo tipo de contenidos, con posibilidades infinitas. No obstante, reconoce que la adicción es un problema real que no solo afecta a niños y adolescentes, sino que también golpea a los adultos, requiriendo un enfrentamiento directo.
Sensaciones extrañas y la lucha contra el silencio
En los primeros días de su reducción de consumo digital, Ruiz experimentó sensaciones raras. Lo que más la impactó fue la dificultad para lidiar con el silencio. Antes de que las redes la atraparan, no tener conversaciones ni sonidos alrededor era un gozo total. Disfrutaba de actividades como leer sin ruidos molestos, hacer ejercicios que requieren concentración, escribir u observar pájaros.
El silencio alivia mucho porque nos lleva hacia adentro y nos amarra al instante que vivimos, algo que considera valioso. Sin embargo, en un intento por hacer su tiempo más productivo, había incorporado el consumo de pódcast en momentos como la ducha, caminatas, labores domésticas o descanso, creyendo que así aprovechaba cada instante.
La ansiedad y la pérdida de control en la pantalla
Dejar el celular de manera deliberada en ciertos momentos comenzó a producir esos silencios que al principio sintió incómodos, pero que ahora empieza a valorar nuevamente. También descubrió que distanciarse de la pantalla le generaba ansiedad. Antes de comenzar su reducción, siempre quería ver algo, buscar un dato o escribir un pendiente.
El problema era que, al hacerlo, sin plena conciencia, ese primer clic en una página o aplicación la llevaba a otras y a otras. A veces, no realizaba realmente la tarea que la había llevado al celular. Por ejemplo, al intentar anotar una idea para una columna, terminaba brincando por las redes sociales, donde el algoritmo le presentaba contenido de su interés, gustos, temores y deseos, haciendo difícil parar.
- Se encontraba 20 o 30 minutos después sin haber anotado la idea, que ya se había escapado entre tanto contenido.
- Notó que, al recortar racionalmente el tiempo de consumo digital, poco a poco recupera la posibilidad de leer, escribir, pensar y vivir de manera más consciente.
- La niebla mental constante disminuye y, a ratos, su sueño mejora si logra evitar el scroll nocturno.
Recuperando placeres perdidos y reconociendo la adicción
Había perdido tiempos valiosos de lectura, uno de sus grandes placeres, y no entendía por qué le tomaba semanas leer libros que antes despachaba en unos días. Era la dificultad para seguir el hilo del relato y mantenerse concentrada. Lentamente, muy lentamente, va recuperando lo perdido.
Por su trabajo, Ruiz sabía de la adicción digital, lo había comentado en columnas y leído artículos, pero lo veía como algo de otros. Siempre se decía que debía permanecer conectada porque su trabajo es la información, que cambia constantemente con miles de contenidos subidos cada segundo. En realidad, justificaba la adicción, y reconoce que el primer paso para superarla es admitirla.
Un compromiso hacia una vida más presente
Quiere estar más presente en su vida real y en la de quienes ama. Seguirá en las redes produciendo y consumiendo contenidos digitales, pero hará una mejor curaduría y tendrá tiempos de desconexión consciente. Los algoritmos no pueden ser los dueños de su tiempo ni de su vida, afirma con determinación.
Este testimonio sirve como una reflexión profunda sobre los desafíos de la era digital y la importancia de equilibrar la conectividad con el bienestar personal.



