El Museo Nacional fue el escenario del cierre del proyecto ADN Dignidad, una iniciativa que durante su ejecución se consolidó como uno de los programas de respuesta humanitaria e inclusión socioeconómica más importantes para la población migrante en Colombia. Durante el evento se presentaron los principales resultados alcanzados por el proyecto.
Resultados clave del proyecto
ADN Dignidad logró atender a más de 50.000 personas migrantes en situación de vulnerabilidad en varias regiones del país, proporcionando asistencia humanitaria, transferencias monetarias y acceso a medios de vida. Según Eric Besse, director del Programa ADN Dignidad, "el proyecto ha marcado una diferencia significativa en la vida de miles de familias migrantes, facilitando su integración socioeconómica y su acceso a servicios básicos".
Participación de socios internacionales
El evento contó con la presencia de representantes de las organizaciones socias: el Consejo Noruego para Refugiados (NRC), Acción contra el Hambre y el Danish Refugee Council (DRC). Entre los asistentes destacaron Giovanni Rizzo, director País del Consejo NRC; John Orlando, director País de Acción contra el Hambre; y Yann Cornic, director País de DRC, quienes respaldaron los logros alcanzados.
Impacto en la población migrante
La iniciativa se enfocó en la seguridad alimentaria, la recuperación económica y la protección de los derechos de los migrantes. Luisa Moreno, coordinadora de Seguridad Alimentaria y Medios de Vida de Acción contra el Hambre, señaló que "se entregaron más de 10.000 transferencias monetarias multipropósito, permitiendo a las familias cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y salud".
Inclusión socioeconómica y empleo
ADN Dignidad también impulsó la inclusión laboral a través de capacitaciones y vinculación con empresas. Estefanía Anzola, gerente EcRec Ac de DRC, destacó que "más de 3.000 personas participaron en programas de formación técnica y emprendimiento, logrando que el 40% de ellos obtuviera un empleo formal o iniciara un negocio propio".
Cierre y sostenibilidad
El proyecto, financiado por la Unión Europea y ejecutado por un consorcio de ONG, concluye su fase operativa, pero deja capacidades instaladas en las comunidades y organizaciones locales. Camila Jaramillo, gerente de desarrollo de programas, afirmó que "los aprendizajes y las redes construidas permitirán dar continuidad a muchas de las estrategias implementadas".



