Terremotos en Venezuela: crisis política y social se agrava tras los sismos
Terremotos en Venezuela: crisis política y social se agrava

Venezuela continúa bajo el impacto de dos terremotos de gran magnitud que han causado muerte y destrucción. La prioridad inmediata es salvar vidas y atender a los miles de damnificados, pero el contexto político y la débil respuesta estatal plantean interrogantes sobre las consecuencias políticas del desastre.

Contexto político y social previo a los sismos

Los terremotos ocurren en un momento en que Venezuela está gobernada por una presidenta interina, Delcy Rodríguez, tras la intervención militar de Estados Unidos que llevó a juicio en Nueva York al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Maduro había llegado al poder tras un fraude electoral el 28 de julio de 2024, evidenciando la impopularidad del chavismo tras 27 años en el poder.

El país ya enfrentaba inmensas dificultades políticas, económicas y sociales. Naciones Unidas calificó la situación como una crisis humanitaria compleja, con 8 millones de venezolanos emigrando en diez años. La población está empobrecida, la economía debilitada, el Estado sobredimensionado pero frágil, y los sistemas sanitario y de atención de desastres colapsados.

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Respuesta estatal ineficaz y reacción ciudadana

Las autoridades venezolanas reaccionaron con desconcierto, lentitud y falta de medios ante los devastadores temblores, lo que generó gran indignación. La población se movilizó por su cuenta para rescatar víctimas y brindar asistencia humanitaria, junto a los deficitarios organismos oficiales y la ayuda internacional que ha podido llegar.

La mala gestión del desastre ha sido aprovechada por la líder opositora María Corina Machado para anunciar su inminente regreso a Venezuela desde su exilio en Estados Unidos. Sin embargo, su retorno se ha retrasado en múltiples ocasiones por presiones del gobierno de Donald Trump, que prioriza la estabilidad y recuperación económica sobre la transición democrática.

Posición de Estados Unidos

Washington confirmó su respaldo a la presidenta interina Delcy Rodríguez mediante declaraciones del embajador en Caracas, John Barret, quien ratificó las buenas relaciones con el gobierno venezolano. Esto indica que la Casa Blanca sigue dispuesta a mantener su rol de tutora en Venezuela, evitando los riesgos que, a su juicio, podría conllevar un gobierno liderado por Machado y la oposición democrática.

Esta decisión estadounidense podría frustrar la formación de una amplia alianza internacional que presione por la democracia en Venezuela, ahora que la incompetencia y el divorcio entre la dirigencia chavista y la población son evidentes. En el frente interno, representa un espaldarazo a la dictadura y un golpe a la oposición.

Lecciones de Haití y esperanza ciudadana

Tras los terremotos de Haití en 2010 y 2021, muchos vieron la oportunidad de reconstrucción y democratización, pero ese país sigue sumido en el caos. Aunque el contexto venezolano es diferente, nada garantiza que el pueblo, exhausto por años de pobreza y represión agravadas por los sismos, claudique ante gobernantes despóticos y la falta de apoyo internacional.

La voluntad de los venezolanos comunes para socorrer a sus compatriotas con sus propias manos es la única esperanza de que la llama de la libertad se encienda nuevamente en Venezuela. Así lo expresa Txomin Las Heras Leizaola, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario y presidente de Diálogo Ciudadano Colombo Venezolano.

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