Recuperación de embalses en Cundinamarca: descartan racionamiento pese a El Niño
Embalses se recuperan en Cundinamarca: no habrá racionamiento

La imagen de los embalses vaciándose lentamente y la incomodidad de un año de racionamiento de agua en Bogotá aún está fresca en la memoria de la ciudad. Por eso, el anuncio que realizó esta semana la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) llamó la atención: los principales sistemas de regulación hídrica del centro del país muestran una tendencia de recuperación, justo cuando las autoridades comienzan a prepararse para la posible llegada del fenómeno de El Niño.

Lluvias de junio impulsan la recuperación

Según el balance de la entidad, las lluvias de junio permitieron que los embalses que abastecen a Bogotá y municipios aledaños aumentaran su nivel significativamente. La CAR detalló que el sistema Chingaza, uno de los más importantes, pasó de un 45% de capacidad a un 58% en las últimas semanas. Este incremento, aunque moderado, representa un alivio para las autoridades, que habían mantenido un monitoreo constante desde el fin del racionamiento en abril pasado.

El director de la CAR, Camilo Tovar Puentes, señaló que "la tendencia es positiva, pero no podemos bajar la guardia. La recuperación de los embalses es un buen síntoma, pero el fenómeno de El Niño podría cambiar el panorama rápidamente". La entidad estima que, si las lluvias continúan en julio y agosto, los niveles podrían alcanzar el 70% antes de la temporada seca.

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Autoridades descartan racionamiento inmediato

Ante la inminente llegada del cambio climático, las autoridades ambientales de la ciudad y el departamento dan parte de tranquilidad y descartan un posible retorno a un escenario de racionamiento. El alcalde de Bogotá, en declaraciones recientes, afirmó que "no hay planes de implementar cortes de agua en el corto plazo. La situación es estable y estamos tomando medidas preventivas". Sin embargo, el Distrito mantiene activo el plan de contingencia hídrica, que incluye campañas de ahorro y monitoreo semanal de los embalses.

Expertos advierten que solamente con más reservas no basta. "La infraestructura hídrica necesita inversiones a largo plazo, como la ampliación de la planta de tratamiento de Tibitoc y la reducción de pérdidas en la red de distribución", explicó un analista del Observatorio Ambiental de Bogotá. Además, señaló que el cambio climático hará más frecuentes los eventos extremos, por lo que la ciudad debe prepararse para sequías más intensas.

El Niño: un riesgo latente

El fenómeno de El Niño, que se espera para los próximos meses, podría alterar la tendencia de recuperación. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), hay un 70% de probabilidad de que se desarrolle un evento de intensidad moderada a fuerte. Esto implicaría una disminución de las lluvias en la región andina, justo cuando los embalses necesitan mantenerse llenos para el próximo año.

La CAR ya activó un comité de seguimiento hídrico, con reuniones quincenales para evaluar los niveles y coordinar acciones con los municipios. "No podemos confiarnos solo en las lluvias de junio. Necesitamos una gestión integral del recurso", afirmó Tovar Puentes. Entre las medidas propuestas están la optimización de los sistemas de riego agrícola y la promoción de tecnologías de ahorro en hogares e industrias.

Lecciones del racionamiento

El racionamiento de agua en Bogotá, que duró casi un año entre 2023 y 2024, dejó lecciones importantes. La ciudad aprendió a reducir su consumo en un 15% durante los picos de la crisis, pero la demanda sigue creciendo. La CAR reporta que el consumo diario en Bogotá es de 14 metros cúbicos por segundo, apenas un 5% menos que antes del racionamiento. "El desafío es mantener la conciencia del ahorro incluso cuando los embalses están llenos", concluyó el director.

Para los próximos meses, las autoridades recomiendan a la ciudadanía mantener prácticas de uso eficiente del agua, como reparar fugas y reducir el tiempo en la ducha. La esperanza es que, con una gestión prudente, Bogotá pueda evitar un nuevo racionamiento, incluso si El Niño golpea con fuerza.

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