Colombia es el único país entre Brasil, Argentina, Chile, México y Perú que aún no ha establecido como obligatoria la educación media, correspondiente a los grados 10° y 11°. Así lo reveló David Saad, director-presidente del Instituto Natura para América Latina, quien señaló que esta situación explica parte de los desafíos que enfrenta el país en una etapa clave para la trayectoria escolar de los jóvenes.
La obligatoriedad como factor diferencial
Mientras otros países de la región ya incorporaron la educación media como obligatoria, Colombia sigue siendo la excepción, aunque cuenta con gratuidad y universalidad en la trayectoria educativa. Para Saad, esa diferencia influye en la garantía plena del derecho a la educación. “La obligatoriedad importa”, indicó el Instituto Natura al comparar la situación colombiana con la de otros países de América Latina. Hacer obligatoria esta etapa crea mejores condiciones institucionales para garantizar acceso, permanencia y aprendizaje.
El rezago también se refleja en las cifras de acceso. De acuerdo con la Alianza para la Transformación de la Educación Media (Atem), la cobertura neta de educación media en Colombia alcanza apenas el 46%, la más baja del sistema educativo formal. Esta etapa sigue siendo la de menor cobertura dentro del sistema educativo formal.
Brechas territoriales y socioeconómicas
Saad sostuvo que el debate no puede limitarse a si los jóvenes ingresan o no a esos grados. También debe considerar si permanecen, aprenden y culminan su trayectoria escolar con herramientas conectadas a sus intereses y proyectos de vida. El punto es especialmente sensible en territorios donde las brechas geográficas y socioeconómicas dificultan que los adolescentes terminen su formación escolar. Para el Instituto Natura, esas condiciones pueden ampliar diferencias entre jóvenes según su lugar de residencia o nivel de ingresos.
“La educación media no puede verse únicamente como un puente hacia la educación superior”, afirmó Saad. Según el directivo, incluso cuando un joven no continúa estudiando después de graduarse, completar esta etapa genera beneficios. Terminar la educación media mejora las oportunidades de vida, los ingresos y la empleabilidad. Por eso, pidió que la sociedad valore más esta etapa y la conecte con el futuro de los jóvenes.
Aprendizajes desde la región
Saad también destacó que la región ofrece aprendizajes diversos para Colombia. “Brasil ha avanzado en evaluación y educación media integral, entre otras; Chile ha desarrollado experiencias destacadas en formación docente; y Perú logró mejoras importantes en sus resultados de aprendizaje”, afirmó. El directivo insistió en que no se trata de copiar un solo modelo. “Más que buscar un único referente, lo importante es entender qué aprendizajes pueden aportar estas experiencias a los desafíos que enfrenta cada país”, agregó.
El caso de Pernambuco: lecciones para Colombia
Uno de los referentes citados por el Instituto Natura es Pernambuco, en Brasil, donde una transformación sostenida de la educación media combinó políticas públicas integrales, seguimiento permanente a resultados y una conexión más clara entre escuela y expectativas juveniles. Según los estudios realizados en Brasil, esa transformación estuvo asociada con un aumento del 55% en la empleabilidad de los jóvenes y un crecimiento del 23% en el acceso a educación superior.
Los resultados también trascendieron el ámbito educativo. En Pernambuco se registró una reducción del 18% en homicidios, una disminución del 38% en embarazos adolescentes y una caída del 37% en hospitalizaciones asociadas al consumo de sustancias psicoactivas. El modelo de Educación Media de Tiempo Integral, impulsado a partir de esa experiencia, se implementa actualmente en 27 unidades federativas de Brasil. Para Colombia, el caso muestra que las reformas educativas pueden tener efectos sociales y económicos de largo plazo.
El Instituto Natura también destacó una lección relevante para países con brechas territoriales: varios de los avances más acelerados en Brasil ocurrieron en estados que históricamente enfrentaban mayores rezagos económicos y sociales.
Una conversación sobre equidad y desarrollo
Alejandra López, gerente de Atem, afirmó que las experiencias latinoamericanas muestran que la educación media no es solo una discusión educativa. “Es una conversación sobre equidad, desarrollo y oportunidades para los jóvenes”, dijo. López agregó que los avances de la región evidencian que las transformaciones son posibles cuando existen políticas integrales sostenidas, capacidades institucionales y una visión compartida sobre el papel estratégico de esta etapa.
La cobertura es apenas una parte del problema. Para el Instituto Natura y Atem, el desafío colombiano también está en lograr que los estudiantes permanezcan en el sistema, culminen la educación media y alcancen aprendizajes pertinentes. Atem advirtió que la cobertura neta de educación media en Colombia llega al 46%, lo que muestra la magnitud del reto en los grados 10° y 11°. En varias regiones, el acceso a educación media enfrenta obstáculos relacionados con oferta educativa, distancia, condiciones socioeconómicas y pertinencia de los programas frente a las expectativas de los jóvenes.
Para Saad, esta etapa debe tener sentido para los estudiantes. Eso implica conectar la educación media con sus proyectos de vida, intereses y posibilidades reales de continuar estudiando, trabajar o desarrollar capacidades para el futuro.



