Una experiencia reveladora en Argentina
Un exdirector del directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) relata cómo su paso por esa institución le brindó una amplia visión sobre el desarrollo socioeconómico de 48 naciones y 26 países receptores de créditos. Sin embargo, fue al visitar Argentina y reencontrarse con un amigo empresario, José Chediack, cuando comprendió la verdadera dimensión del desarrollo social.
Este empresario, junto al doctor Esteban Carmuega, autoridad mundial en pediatría nutricional, lidera el grupo Phronesis y un sistema de nutrición infantil que alimenta a casi ochocientos mil niños al día en las provincias del norte argentino. El exdirectivo confiesa: "Entendí qué tan ignorante era yo en materia de desarrollo social y humano, a pesar de haber ocupado posiciones como la que tuve en el BID".
La nutrición como base del potencial humano
Según su análisis, en el siglo de la era del conocimiento, las naciones y las personas no pueden desarrollar su potencial sin una nutrición básica que forme cuerpos sanos y mentes sanas. "No hay misión más importante en el mundo que darle a una personita que empieza a vivir la posibilidad de desarrollar una mente y un cuerpo sanos", afirma.
Esta nutrición debe iniciar desde la gestación y complementarse con educación y ejemplos positivos, para que los niños crezcan como seres humanos felices, disciplinados y sin odios. El autor sostiene que la nutrición infantil y la educación básica son las dos políticas de Estado esenciales para el bienestar social.
Crítica a la clase política
El exdirectivo lamenta que políticos, gobernantes y líderes en Colombia no presten atención a estos temas por "mezquindad, inmediatismo, individualismo, envidia e ideología convertida en negocio". Señala que se requiere una cultura centrada en la nutrición óptima de los niños hasta los 7.000 días de existencia, educación física, mental y moral con matemáticas, multilingüismo y ciencias.
Mientras la nutrición infantil no sea una política de Estado inamovible, advierte, se seguirán convirtiendo "necesidades de minorías y caprichos de algunos en derechos extruidos en la Constitución". También critica al magisterio por reducirse a "un grito revolucionario destructor del futuro de la nación".
Un llamado a la reflexión
El texto concluye con una pregunta retórica: "¿De dónde sale tanta violencia, drogadicción, odio y resentimiento como el que estamos viviendo en este país, ni por qué nos gobierna una clase mediocre que solo piensa en la figuración personal y el enriquecimiento fácil?" La respuesta implícita es que la falta de inversión en nutrición infantil y educación básica es la raíz de estos males.



