La prematura muerte de Gustavo Gallón esta semana es un golpe muy duro para la democracia en Colombia. Según Rodrigo Uprimny, investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional, Colombia pierde a uno de los más lúcidos y consecuentes defensores de derechos humanos en un momento en que estos se ven gravemente amenazados por el ascenso de populismos autoritarios.
Un maestro en el Externado
Uprimny conoció a Gallón en 1979, cuando fue su profesor en la Universidad Externado. Lo describe como uno de los mejores docentes que ha tenido, caracterizado por su economía de palabras y su capacidad para enseñar investigación sociojurídica y las complejidades del derecho. En los años ochenta, Uprimny leyó todas las publicaciones de Gallón, destacando su libro Quince años de estado de sitio en Colombia: 1958-1978, que analizaba los abusos del estado de excepción durante el Frente Nacional. También estudió “La república de las armas”, que mostraba el ascenso del militarismo y la ideología de seguridad nacional en el Estado colombiano.
La Comisión Colombiana de Juristas
En 1989, Gallón invitó a Uprimny a trabajar en la recién creada Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), donde permaneció cuatro años. Fue una época dura, con colegas asesinados o desaparecidos, pero también de esperanza. Aprendieron a usar el sistema internacional de derechos humanos y realizaron estudios sociojurídicos importantes. Participaron activamente en los debates que condujeron a la nueva Constitución de 1991, contribuyendo a la constitucionalización de los tratados de derechos humanos, al fortalecimiento de los mecanismos de protección judicial y a la limitación de los estados de excepción.
Uprimny destaca que Gallón le enseñó que el movimiento de derechos humanos debía denunciar las atrocidades de todos los actores, incluidas las de la guerrilla, y que era posible combinar el análisis jurídico técnico con la lucha por la democracia y la defensa de las víctimas.
Compromiso con las víctimas
En las décadas siguientes, Gallón se comprometió como pocos con la defensa de los derechos humanos y de las víctimas, asumiendo grandes riesgos y costos personales y familiares. Uprimny recuerda su calidez y humor fino en la intimidad, que se ocultaba detrás de su seriedad inicial.
Legado en peligro
Para honrar su memoria, Uprimny propone defender el legado de Gallón en tres puntos clave: evitar el retorno del militarismo, combatir el abuso de los estados de excepción y defender la adhesión de Colombia al multilateralismo y a los sistemas internacionales de protección de derechos humanos. “Todo mi agradecimiento y solidaridad con su familia y amigos más cercanos”, concluye Uprimny.



