Cristian Camilo Rojas lleva 10 años como profesor de matemáticas y estadística en el colegio distrital Alfredo Iriarte, ubicado en la localidad de Rafael Uribe Uribe en Bogotá. En sus tres sedes estudian cerca de 2.350 estudiantes de estratos 1 y 2, quienes enfrentan condiciones económicas difíciles que a menudo derivan en bajo rendimiento académico o abandono escolar para contribuir al sustento familiar.
Una realidad local con eco global
Esta situación no es exclusiva del colegio Alfredo Iriarte. Las estadísticas globales de deserción escolar reflejan que millones de niños y jóvenes en contextos vulnerables abandonan las aulas cada año. Sin embargo, Rojas ha encontrado una fórmula que combina tecnología y pedagogía para contrarrestar esta tendencia.
La clave: inteligencia artificial con acompañamiento humano
El docente implementó el uso de herramientas de inteligencia artificial en sus clases, pero advierte que la tecnología por sí sola no es suficiente. "La clave no solo estuvo en la herramienta, sino en la mezcla de un acompañamiento humano y un sólido modelo pedagógico denominado 'piso bajo y techo alto'", explicó Rojas. Este modelo busca garantizar que todos los estudiantes alcancen un nivel mínimo de competencias (piso bajo) mientras se les brindan oportunidades para desarrollar su máximo potencial (techo alto).
Resultados visibles en el aula
Gracias a esta estrategia, Rojas ha logrado mantener el interés de sus alumnos y reducir la deserción en sus cursos. Los estudiantes, al sentirse apoyados tanto por la tecnología como por el profesor, mejoran su rendimiento y permanecen en el sistema educativo. "La inteligencia artificial nos permite personalizar el aprendizaje, pero el acompañamiento humano es lo que genera confianza y motivación", agregó el docente.
Un modelo replicable
El éxito de esta iniciativa podría servir de ejemplo para otras instituciones educativas en contextos similares. La combinación de tecnología, pedagogía y compromiso docente demuestra que es posible enfrentar la deserción escolar incluso en entornos de alta vulnerabilidad económica.



