La mejor prueba de la inteligencia del presidente electo Abelardo De La Espriella, según Ricardo Mejía Cano, gerente de Saladejuntas Consultores, fue su elección de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial. Ahora, con el gabinete que se empieza a conocer, se ratifica su compromiso con la reconstrucción del país. Pero, para dejar un gran legado, la historia ofrece lecciones clave.
El ejemplo de los tigres asiáticos
Las cuatro economías conocidas como los tigres asiáticos —Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán— pasaron en pocas décadas de ser pobres o devastadas por la guerra a referentes mundiales de progreso, productividad, equidad y desarrollo. Lo lograron mediante disciplina institucional, apertura económica, orientación exportadora, estabilidad, ahorro, tecnología y, especialmente, una apuesta sostenida por la educación.
Lee Kuan Yew en Singapur y Chiang Kai-shek en Taiwán entendieron que no podrían dar un salto significativo sin formar mejor a sus jóvenes. Fueron obsesivos con construir sistemas educativos exigentes, preparar talento científico y técnico, dignificar el conocimiento y poner la educación al servicio del desarrollo nacional. Solo con educación de alta calidad podían lograr productividad, movilidad social y verdadera equidad.
Finlandia y China: lecciones de transformación
Finlandia, marcada por los desafíos de la posguerra y su transición de sociedad agraria a Estado moderno, entendió en los años sesenta que su supervivencia competitiva dependía de una educación pública de alta calidad. Hoy es líder mundial en formación de talento. La educación es la piedra angular del desarrollo.
El ejemplo más impactante es China. Cuando Mao Zedong murió en 1976, dejó como sucesor a Hua Guofeng. Deng Xiaoping, despojado de sus funciones por acusaciones de promover manifestaciones en Tiananmén, fue reclamado por la dirigencia del Partido Comunista y amplios sectores sociales. Hua Guofeng aceptó su rehabilitación. Una vez restituido, Deng pidió asumir ciencia, tecnología, educación y relaciones internacionales. Sabía que sin destacar en esas áreas, China no podría dar el salto necesario.
Deng comprendió que la apertura internacional era indispensable. China necesitaba conectarse con la comunidad científica, las mejores universidades, la tecnología extranjera y los centros mundiales de conocimiento. La educación, la ciencia, la tecnología y las relaciones internacionales fueron piezas de una misma estrategia para sacar a China del atraso.
El milagro chino cambió el mundo. Atribuirlo solo a la educación sería una simplificación, porque también hubo reformas económicas, apertura, inversión, industrialización y apoyo a la iniciativa privada. Pero sería un error olvidar que la ciencia, la tecnología y la educación fueron pilares fundamentales.
La oportunidad de Colombia
El presidente electo De La Espriella podría dejar un legado similar para Colombia. El doctor José Manuel Restrepo conoce lo bueno y lo malo de la educación colombiana, pues gran parte de su trayectoria ha estado vinculada a la academia, la dirección universitaria, la formación de talento y la gestión pública. Si Restrepo asumiera una función internacional de alto nivel, esa tarea debería poner las relaciones internacionales al servicio de la educación, la ciencia, la tecnología y la formación del talento colombiano.
Restrepo, junto con la nueva ministra de Educación, Viviane Morales, podría liderar una gran misión nacional: convertir a Colombia en un referente latinoamericano de calidad educativa, innovación, movilidad social y productividad en los próximos 10 o 15 años. Ese sería un legado histórico.
Reformas necesarias
Colombia necesita reformas profundas: descentralizar más la educación, permitir a los departamentos con mejor capacidad administrativa asumir liderazgo regional, empoderar a los rectores de colegios, darles mayor capacidad de gestión y permitirles incidir en la conformación de sus equipos docentes, siempre con acompañamiento técnico de las secretarías de Educación y bajo la premisa de despolitizar nombramientos y profesionalizar la nómina educativa.
Es urgente mejorar la selección y formación de maestros, conectar la educación técnica con las necesidades productivas regionales, elevar la exigencia académica, modernizar currículos, incorporar ciencia y tecnología desde los primeros años y vincular colegios, universidades, empresas y centros de investigación.
Los países que han salido del subdesarrollo lo han logrado apostando decididamente por la educación. La equidad se logra con buena educación, no con discursos de lucha de clases.
Con frecuencia, la política educativa en Colombia se ha reducido a anuncios publicitados sobre conectividad, infraestructura o entrega de computadores y tabletas, útiles pero insuficientes si no van acompañados de una transformación seria en la selección, formación, evaluación y dignificación de los maestros, así como de un mayor empoderamiento de los rectores. También es urgente enfrentar resistencias como las de Fecode, que han bloqueado o debilitado reformas orientadas a mejorar la calidad educativa.
Un llamado al liderazgo
Con el liderazgo de José Manuel Restrepo se podría dar un gran salto en la transformación educativa. Sus conocimientos, experiencia académica y comprensión del desarrollo institucional podrían ser de mucho mayor beneficio si se orientan a la transformación educativa que Colombia necesita.
A los gobiernos les ha dado miedo comprometerse con grandes reformas educativas por temor al poder político de Fecode y porque requieren más de cuatro años. La ventaja del nuevo gobierno es que no tiene compromisos políticos con Fecode y cuenta con Restrepo, quien puede lograr consensos para convertir la educación en la gran causa nacional.
Presidente electo Abelardo De La Espriella: si convierte la educación, la ciencia y la tecnología en la gran causa nacional, daría el primer paso para la gran transformación de Colombia.



