8 reglas de oro para cuidar la salud renal en niños y adolescentes
8 reglas de oro para salud renal infantil

La enfermedad renal crónica (ERC) afecta la función o estructura de los riñones durante al menos tres meses. Puede manifestarse en cualquier etapa de la vida, desde el desarrollo fetal hasta la adultez. Se estima que aproximadamente un tercio de la población tiene riesgo de padecerla, y de los afectados, cerca del 5% son niños, niñas, adolescentes y adultos jóvenes. En pediatría, la causa más frecuente de ERC son las malformaciones congénitas de los riñones y las vías urinarias. También pueden presentarse enfermedades hereditarias y trastornos del sistema inmunológico que dañan el riñón. Sin embargo, existen factores prevenibles como la obesidad, el sedentarismo y una alimentación inadecuada, que pueden perjudicar la salud renal desde la infancia. Esto demuestra que el cuidado renal no es exclusivo de los adultos, sino también de la población infantil.

Las 8 reglas de oro para la salud renal infantil

En el marco del Día Mundial del Riñón, junto con la International Society of Nephrology (ISN) y la International Federation of Kidney Foundations, se establecieron las “8 reglas de oro” para proteger la salud renal. Estas forman parte de una iniciativa global que promueve hábitos de vida saludables para prevenir la enfermedad renal y evitar su progresión. A continuación, se presentan estas recomendaciones adaptadas a la población infantil.

1. Mantenerse activo y en forma

Realizar ejercicio, jugar y moverse todos los días ayuda a controlar el peso, la presión arterial, el azúcar y las grasas en la sangre. Se recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad física.

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2. Comer saludable

Una alimentación equilibrada previene el sobrepeso, la hipertensión y la diabetes. Además, favorece el crecimiento y la salud intestinal. Es crucial en niños con antecedentes de infecciones urinarias o incontinencia, ya que el estreñimiento puede empeorar estas condiciones. Se debe evitar el consumo de azúcares, grasas y alimentos con alto contenido de sal, como paquetes, gaseosas, productos ultraprocesados y comida rápida. En su lugar, se recomienda promover frutas, verduras frescas, lácteos y comida casera. En niños con enfermedad renal, consultar a un nutricionista es clave para diseñar un plan de alimentación adecuado.

3. Tomar suficiente agua

El agua es la mejor bebida y debe preferirse sobre jugos azucarados o bebidas energizantes. Mantiene una adecuada hidratación, favorece la producción de orina y previene el estreñimiento.

4. Evitar medicamentos sin receta médica

Algunos medicamentos comunes, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y ciertos antibióticos, pueden afectar la función renal si se usan sin indicación médica, en dosis altas o por periodos prolongados. El riesgo es mayor en niños deshidratados o con enfermedad renal. Siempre deben administrarse bajo recomendación médica.

5. No aguantar las ganas de orinar y evitar el estreñimiento

Orinar regularmente disminuye el riesgo de infecciones urinarias y es clave en niños con alteraciones del funcionamiento de la vejiga. Una alimentación rica en fibra, junto con hidratación y actividad física, previene el estreñimiento, que también se asocia a infecciones urinarias.

6. Cuidar la higiene del área genital

Mantener una higiene adecuada del área genital reduce el riesgo de infecciones urinarias. En las niñas, además, contribuye al equilibrio de la zona íntima y previene molestias.

7. Acudir regularmente a controles médicos

Es fundamental que todos los niños asistan a controles periódicos. Estos chequeos permiten identificar factores de riesgo o señales tempranas de enfermedad renal, como antecedentes familiares, infecciones urinarias previas, complicaciones durante el embarazo o parto, hospitalizaciones, uso prolongado de medicamentos, dificultades en el crecimiento o alteraciones en el examen físico.

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8. Identificar las señales de alarma

Es importante estar atentos a signos como: cambios en la cantidad o frecuencia de la orina, escapes involuntarios, mojar la cama después de los cinco años, dolor o ardor al orinar, cambios en el color u olor de la orina, e hinchazón en pies, piernas o párpados. Ante cualquiera de estos signos, se debe consultar con un pediatra o nefrólogo pediatra. Un diagnóstico oportuno puede prevenir complicaciones graves como la pérdida de la función renal.

Las enfermedades renales en niños, niñas y adolescentes, en muchos casos, se pueden prevenir e identificar a tiempo si se siguen estas 8 reglas de oro. No hay razón para posponer el cuidado de la salud renal de los más pequeños.

Mayerly Prada Rico es nefróloga pediátrica de LaCardio.