La industria del cuidado de la piel, o skincare, ha experimentado un auge sin precedentes en los últimos años. Sin embargo, un análisis revela que la mayoría de los productos y rutinas se centran exclusivamente en el rostro, descuidando aproximadamente el 90% de la superficie cutánea del cuerpo. Según expertos en dermatología, esta tendencia responde a factores culturales y de marketing, pero tiene implicaciones importantes para la salud integral de la piel.
El rostro acapara la atención
El mercado del skincare está dominado por sérums, cremas hidratantes, protectores solares y limpiadores faciales. Datos de la consultora Grand View Research indican que el segmento de cuidado facial representó más del 40% de los ingresos globales de la industria cosmética en 2023, mientras que los productos para el cuerpo apenas alcanzaron el 15%. Esta disparidad se refleja en las rutinas diarias: muchas personas invierten tiempo y dinero en múltiples pasos para su rostro, pero aplican solo una loción básica en el resto del cuerpo, si acaso.
La dermatóloga María Fernanda López, miembro de la Asociación Colombiana de Dermatología, señala: “La piel del cuerpo es más gruesa y tiene menos glándulas sebáceas que la del rostro, lo que la hace propensa a la sequedad y a la pérdida de elasticidad. Sin embargo, al no estar tan expuesta socialmente, se le resta importancia”. Esta afirmación subraya la necesidad de extender los cuidados más allá del rostro.
Consecuencias de descuidar el cuerpo
El abandono de la piel corporal puede derivar en problemas como deshidratación, envejecimiento prematuro, manchas, irritaciones y mayor riesgo de cáncer de piel. La exposición al sol, por ejemplo, afecta por igual a brazos, piernas y torso, pero muchas personas solo aplican protector solar en la cara. Según la Organización Mundial de la Salud, los casos de melanoma en zonas no faciales han aumentado un 30% en la última década, lo que evidencia la urgencia de una protección integral.
Además, la piel del cuerpo cumple funciones vitales como la regulación térmica y la barrera contra patógenos. Una rutina incompleta puede debilitar estas capacidades. El doctor Carlos Ruiz, especialista en medicina estética, explica: “La piel es el órgano más grande del cuerpo y merece la misma dedicación que el rostro. Una hidratación adecuada y el uso de antioxidantes en todo el cuerpo mejoran la textura, la firmeza y la salud general”.
Cómo construir una rutina completa
Para equilibrar el cuidado, los expertos recomiendan incorporar pasos sencillos pero efectivos. Primero, la limpieza: usar jabones suaves o geles de ducha con pH balanceado, evitando los que resecan. Segundo, la exfoliación semanal con productos que contengan ácidos suaves o partículas naturales, para eliminar células muertas y estimular la renovación celular. Tercero, la hidratación diaria con cremas que contengan ingredientes como urea, glicerina, ceramidas o ácido hialurónico, que retienen la humedad.
Asimismo, la fotoprotección es clave. Se recomienda aplicar protector solar de amplio espectro (SPF 30 o superior) en todas las áreas expuestas, incluso en días nublados. Para quienes buscan beneficios antienvejecimiento, los sérums corporales con vitamina C o retinol pueden ser útiles, aunque deben usarse con precaución y bajo consejo dermatológico.
El papel de la industria y el consumidor
La industria cosmética ha comenzado a responder a esta demanda insatisfecha con líneas específicas para el cuerpo que incluyen tratamientos más sofisticados. No obstante, el cambio también depende de los consumidores. La dermatóloga López concluye: “Es cuestión de educación y hábitos. Así como nos lavamos los dientes a diario, deberíamos incorporar el cuidado corporal como parte de nuestra rutina de bienestar. No se trata de añadir 10 pasos, sino de ser conscientes de que la piel del cuerpo también envejece y necesita protección”.
En resumen, el boom del skincare ha mejorado la salud facial, pero ha dejado rezagado al resto del cuerpo. Adoptar una visión integral de la piel no solo previene problemas estéticos y médicos, sino que también promueve un autocuidado más completo. La próxima vez que invierta en un sérum facial, recuerde que sus brazos y piernas también merecen atención.



