La Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM) 2024, presentada por el Ministerio de Salud, revela datos cruciales sobre el consumo de sustancias psicoactivas en Colombia. El estudio, que encuestó a más de 120.000 personas, muestra que el 68.5% de los colombianos de 12 años o más han consumido alguna sustancia psicoactiva (incluyendo alcohol y tabaco) al menos una vez en la vida. En los últimos 12 meses, el 41.3% reportó haberlo hecho.
Alcohol: la sustancia más consumida
El alcohol sigue siendo la sustancia más consumida en el país. El 66.1% de la población reportó haberlo consumido alguna vez en la vida, y el 38.4% durante el último año. Un 4.1% presenta trastorno asociado a su consumo. Según el viceministro de Salud Pública, Jaime Urrego, "estamos en mora de preguntarnos sobre los efectos del consumo de alcohol, incluso en los casos donde no lleva a un trastorno". Urrego cuestiona por qué no se han implementado regulaciones que desincentiven su consumo.
El gobierno actual no ha querido dar el debate sobre regulaciones al alcohol, y el próximo gobierno se muestra reacio a intervenciones estatales que afecten el libre mercado. El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, ha expresado en campaña su escepticismo hacia los impuestos saludables, argumentando que no funcionan. Sin embargo, datos científicos demuestran que estas medidas sí tienen efectos positivos, además de incrementar los ingresos para el sistema de salud.
Vapeadores: consumo creciente entre jóvenes
La ENSM también alerta sobre el consumo de vapeadores. El 6.4% de los colombianos de 12 años o más reportaron haberlos usado al menos una vez en la vida. Sin embargo, el consumo es significativamente mayor entre los jóvenes de 18 a 44 años: el 12% en hombres y el 6.7% en mujeres, casi el doble del promedio nacional. Esto se debe a que la industria ha concentrado sus esfuerzos en esta población, mediante publicidad masiva y "zonas de activación" en espectáculos y lugares cercanos a universidades.
Hasta ahora, los vapeadores se han comercializado como menos dañinos que el tabaco, pero en sí mismos producen problemas de salud que no se discuten suficientemente en el debate público. Con los datos de prevalencia ahora disponibles, eso debe cambiar.
Necesidad de una política pública integral
El Ministerio de Salud saliente está adelantando una modificación a la Estrategia Nacional de Reducción del Consumo de Alcohol. Por decisión de la Corte Constitucional, es necesario adoptar mensajes más claros sobre los daños del alcohol, incluso en dosis reducidas. Sin embargo, hay pesimismo sobre la implementación en el próximo gobierno de Abelardo de la Espriella. El Congreso debería tomar la palabra en esta conversación.
Se requiere una discusión que involucre a la academia, la sociedad civil y las personas afectadas por el consumo. La pregunta es: ¿para cuándo una política pública integral que aborde estos problemas?



