Una infección dental no tratada puede representar un grave riesgo para pacientes que se preparan para una cirugía de corazón abierto, un trasplante o un tratamiento de quimioterapia. Así lo advierte la doctora Ana María Hoyos, especialista en Estomatología y Patología Oral del Hospital Alma Máter de Antioquia, quien explica que la boca y el corazón están más conectados de lo que se cree.
La boca como puerta de infecciones
Según la doctora Hoyos, si un paciente tiene restos radiculares, grandes caries, gingivitis o periodontitis, la infección puede pasar fácilmente al torrente sanguíneo. Esto es especialmente peligroso en personas que van a someterse a procedimientos invasivos, ya que las bacterias pueden alojarse en válvulas cardíacas, prótesis o zonas debilitadas por la quimioterapia.
“Mucha gente se sorprende cuando un odontólogo visita a un paciente hospitalizado para una cirugía de corazón”, comenta Hoyos. “Pero la realidad es que una infección oral puede desencadenar una endocarditis bacteriana o complicar la recuperación postoperatoria”.
Impacto en cirugías y tratamientos
En el Hospital Alma Máter de Antioquia, la inclusión de odontólogos en las rondas de especialistas es ya una práctica habitual. El objetivo es identificar y tratar cualquier foco infeccioso en la boca antes de proceder con cirugías mayores o terapias inmunosupresoras. La doctora Hoyos señala que “una simple caries puede convertirse en una amenaza letal si no se atiende a tiempo”.
Los pacientes que reciben quimioterapia tienen un sistema inmunológico debilitado, lo que los hace más vulnerables a infecciones. Una periodontitis no controlada puede provocar sepsis o retrasar el tratamiento oncológico. De igual forma, en trasplantes de órganos, la medicación antirrechazo aumenta el riesgo de infecciones oportunistas.
Recomendaciones para pacientes
La especialista recomienda que cualquier persona que vaya a someterse a una cirugía mayor o tratamiento inmunosupresor acuda a una revisión dental completa al menos un mes antes. “Es mejor prevenir que lamentar. Una limpieza dental, una extracción o un tratamiento de conducto a tiempo pueden salvar la vida”, afirma Hoyos.
El Hospital Alma Máter ha implementado un protocolo de evaluación odontológica para todos los pacientes programados para cirugía cardíaca, trasplante o quimioterapia. Esto ha reducido significativamente las complicaciones infecciosas postoperatorias.
Conclusión
La salud oral no es un aspecto aislado del resto del cuerpo. Una infección dental puede tener consecuencias sistémicas graves, especialmente en pacientes vulnerables. La visita del odontólogo en el hospital no debe sorprender: es una medida de seguridad vital.



