El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) emitió una alerta por la comercialización ilegal de péptidos que se promocionan para bajar de peso a través de redes sociales, plataformas de comercio electrónico, centros de estética y droguerías comunitarias. La entidad advirtió que estos productos carecen de registro sanitario y se ofrecen sin el respaldo científico ni los controles exigidos para su consumo humano.
Contexto de la alerta
La advertencia surge en medio del crecimiento de contenidos virales que presentan estas sustancias como una alternativa para reducir grasa corporal y mejorar el rendimiento físico en poco tiempo. Según el Invima, la distribución de estos compuestos incumple la normatividad sanitaria vigente y representa un riesgo para quienes los adquieren por canales informales sin supervisión médica.
El fenómeno también ha sido señalado por creadores de contenido dedicados a temas de nutrición. Desde la cuenta de TikTok @nutricionenmovimientocol lanzaron un mensaje sobre los riesgos asociados con estas prácticas: "La gente tiene más miedo de comerse una fruta a inyectarse cualquier cosa que no saben qué tan segura y qué tan inocua es".
Riesgos regulatorios y de salud
En ese mismo espacio digital, el equipo agregó que muchas personas compran estos productos sin conocer su situación regulatoria. "Muchos de esos, o la mayoría, no están aún aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU)". La advertencia busca llamar la atención sobre la procedencia y las condiciones en las que son comercializados.
El Invima precisó que la existencia de péptidos no implica, por sí misma, un riesgo para la salud. De acuerdo con la información citada por la entidad, estas sustancias corresponden a cadenas cortas de aminoácidos que cumplen funciones biológicas dentro del organismo, relacionadas con procesos como el control del apetito y la estimulación del colágeno.
Productos autorizados vs. ilegales
Asimismo, recordó que existen medicamentos desarrollados con análogos del péptido similar al glucagón tipo 1, conocido como GLP-1, y de la insulina, que cuentan con respaldo científico. Estos tratamientos son utilizados en pacientes con diabetes tipo 2 u obesidad severa bajo prescripción médica y con seguimiento clínico permanente.
La diferencia, según la información divulgada, radica en que los medicamentos autorizados exigen diagnóstico, fórmula médica, dosificación específica y controles periódicos. Esas condiciones no están presentes en los productos ofrecidos por internet, donde las promesas de pérdida rápida de peso suelen desplazar las recomendaciones médicas y los protocolos de seguridad.
Eventos adversos reportados
La autoridad sanitaria también informó que ya existen reportes de eventos adversos asociados con el uso de estas sustancias comercializadas de manera irregular. Entre las alteraciones documentadas aparecen cambios en el perfil lipídico, episodios recurrentes de presíncope, modificaciones severas en los ciclos menstruales, mareos persistentes y aumento de peso después de suspender el producto.
A esos efectos se suma una preocupación relacionada con el proceso de fabricación. El Invima indicó que muchos de estos productos provienen de laboratorios clandestinos donde no existen protocolos de esterilidad ni controles de calidad, situación que incrementa la posibilidad de que contengan sustancias diferentes a las anunciadas en sus etiquetas.
Peligros de la fabricación clandestina
La entidad advirtió que estas formulaciones pueden incorporar impurezas químicas, subproductos no declarados e incluso metales pesados. La presencia de estos elementos eleva el riesgo de desarrollar infecciones sistémicas, afectaciones en el funcionamiento de los riñones y potenciales efectos cancerígenos a largo plazo, según los hallazgos reportados por el organismo regulador.
Con esta alerta, el Invima busca prevenir que más personas recurran a productos ofrecidos como soluciones rápidas para perder peso sin verificar su origen o condición sanitaria. La entidad reiteró que los tratamientos autorizados para la obesidad responden a criterios médicos y regulatorios específicos, mientras que los péptidos comercializados de manera ilegal representan un riesgo por la ausencia de controles que garanticen su calidad y seguridad.



