Médicos rehabilitadores: clave ante el envejecimiento y la supervivencia
Médicos rehabilitadores: clave ante el envejecimiento

Los médicos rehabilitadores desempeñan un papel fundamental ante el progresivo envejecimiento de la población y el aumento de la supervivencia tras sufrir patologías graves. Su labor se centra en preservar y recuperar la capacidad funcional en la vida diaria, según ha señalado la presidenta de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación (SERMEF), Helena Bascuñana, durante el 64º Congreso Nacional de la Sociedad.

La rehabilitación va más allá de tratar lesiones

Bascuñana explicó que la Medicina Física y Rehabilitación no se limita únicamente a tratar una lesión o enfermedad. “Nuestro trabajo consiste en ayudar a las personas a recuperar su proyecto de vida, su independencia y su capacidad de participar activamente en la sociedad, ya que en ocasiones pierden la capacidad de caminar, vestirse o comunicarse. Esto impacta significativamente en el bienestar emocional del paciente y su entorno”, afirmó.

Demanda creciente de servicios de rehabilitación

Según proyecciones demográficas, en 2055 el 30,5 % de la población española tendrá más de 65 años, lo que incrementará la demanda de servicios de rehabilitación. Se estima que cerca del 40 % de los ciudadanos necesitará esta especialidad en algún momento de su vida.

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Congreso reúne a cerca de un millar de especialistas

El congreso ha congregado a casi mil especialistas para analizar avances y desafíos en rehabilitación, impulsar la formación de nuevos profesionales, mejorar la coordinación asistencial y revalorizar la figura del médico rehabilitador en el abordaje multidisciplinar de los pacientes.

El médico rehabilitador, “el médico de la función humana”

Durante el evento, la presidenta de la SERMEF reivindicó al médico rehabilitador como “el médico de la función humana”, destacando su papel crucial en la recuperación y mantenimiento de la autonomía de los pacientes. Este profesional se especializa en restaurar, mantener y mejorar la funcionalidad física mediante un abordaje integral y multidisciplinar, coordinando equipos de fisioterapeutas, logopedas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, auxiliares y personal de enfermería.

Funcionalidad como indicador de salud

“La funcionalidad es hoy el tercer gran indicador de salud, junto con la mortalidad y la morbilidad. Cada vez vivimos más años, pero el gran desafío es hacerlo con autonomía, participación social y calidad de vida. Ahí es donde los médicos rehabilitadores desempeñamos un papel decisivo”, añadió Bascuñana.

Tratamiento personalizado y prevención

Estos especialistas diseñan y supervisan el tratamiento rehabilitador, acompañando al paciente y su entorno en el establecimiento de objetivos terapéuticos individualizados, adaptados a las necesidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales. El abordaje combina medidas farmacológicas y no farmacológicas, promoviendo la educación sanitaria, el autocuidado y la prevención de complicaciones y discapacidad.

Importancia de la participación del paciente

Para Bascuñana, establecer metas compartidas entre profesionales, pacientes y su entorno es esencial para mejores resultados terapéuticos. “Cuando el paciente participa activamente en la definición de los objetivos de su tratamiento, aumenta su implicación y mejora la adherencia al proceso rehabilitador. No se trata solo de aplicar técnicas, sino de construir junto al paciente un camino realista y motivador hacia la recuperación”, detalló.

Apoyo emocional y social

La recuperación funcional requiere un trabajo coordinado entre el equipo sanitario, el paciente y su entorno. Más allá del tratamiento clínico, los profesionales desempeñan un papel esencial en el acompañamiento, la educación y el apoyo emocional tanto del paciente como de su familia. El contacto con otras personas que han vivido experiencias similares favorece la adaptación y el apoyo mutuo.

“Es fundamental entender la rehabilitación como un proceso continuo, centrado en la persona y en sus necesidades reales. El apoyo emocional y social es tan importante como el tratamiento físico, porque detrás de cada lesión o enfermedad hay personas que necesitan recuperar confianza, seguridad y autonomía para retomar su vida”, concluyó Bascuñana.

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