Mundial 2026: alerta de salud pública para viajeros colombianos por sarampión y dengue
Mundial 2026: alerta sanitaria para viajeros colombianos

El Mundial de Fútbol de 2026 no solo será una cita deportiva global, sino también un reto de salud pública para Colombia debido a la movilización de viajeros, la exposición a brotes activos y el riesgo de reintroducción de enfermedades al país, según Mancel Martínez, director de la Especialización en Epidemiología de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas. El evento, que se disputará en 16 sedes de Estados Unidos, México y Canadá, genera atención por la presencia prevista de colombianos en ciudades con alertas epidemiológicas.

Más de 106.000 viajeros colombianos en riesgo

Hasta mitad de junio se registraba una delegación de más de 106.000 viajeros colombianos. Esa movilización, sumada a la concentración de aficionados en estadios, fan zones, aeropuertos y sistemas de transporte público, aumenta las probabilidades de transmisión de patógenos en los países sede y su posible retorno a Colombia. “Abordar este evento desde la perspectiva de la epidemiología y la salud pública es vital para prevenir emergencias que saturen los sistemas sanitarios y pongan en riesgo la salud de los viajeros”, señaló Martínez.

Sarampión: la principal amenaza

El sarampión aparece como la principal alerta epidemiológica. Datos de la Organización Panamericana de la Salud evidencian un aumento crítico de notificaciones en las Américas, con especial atención en sedes como Guadalajara, donde jugará la Selección Colombia, Ciudad de México, con brotes activos, y Atlanta, por su cercanía con Carolina del Sur. Martínez advirtió que “el sarampión es altamente contagioso y no debe subestimarse; más allá del exantema y la fiebre, el virus provoca ‘amnesia inmunitaria’, destruyendo entre el 11% y el 74% de los anticuerpos previamente adquiridos, cuya recuperación puede tardar años”.

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El análisis también señala secuelas graves como neumonía, encefalitis, ceguera, sordera y panencefalitis esclerosante subaguda, un daño neurológico mortal a largo plazo. Las autoridades colombianas, mediante la Circular Conjunta 004 de 2026 del Ministerio de Salud y del Instituto Nacional de Salud, exigen contar con el esquema de vacunación al día, incluida la vacuna triple viral, al menos 14 días antes de viajar. Sin embargo, persisten desafíos como falsificaciones en registros de vacunación y grupos anticiencia que no cumplen con los esquemas requeridos.

Dengue, Hantavirus y otros riesgos en las sedes

La distribución geográfica de las 16 sedes expone a los turistas a enfermedades transmitidas por vectores y zoonosis. El dengue representa una amenaza particular en ciudades mexicanas de menor altitud como Guadalajara y Monterrey, donde el riesgo de brotes locales es alto. Además, existe la posibilidad de que turistas procedentes de zonas endémicas colombianas introduzcan el virus a vectores locales competentes.

Otro riesgo es el Hantavirus, especialmente para quienes opten por ecoturismo, campamentos o alojamientos rurales en zonas periféricas de las ciudades norteamericanas. “El Hantavirus supone un riesgo silencioso pero letal, particularmente para aquellos turistas que opten por alternativas de ecoturismo, campamentos o alojamientos rurales en las periferias de las ciudades norteamericanas”, indicó Martínez.

A estos se suman el virus del Nilo Occidental, endémico en Estados Unidos y Canadá, cuya circulación coincide con la temporada estival del torneo, así como Zika y Chikungunya, con alerta de transmisión autóctona en México. Estas enfermedades pueden afectar con severidad a mujeres embarazadas por el riesgo de complicaciones congénitas.

Las aglomeraciones en eventos masivos también facilitan la circulación de nuevas variantes de Covid-19 y virus respiratorios como el sincitial respiratorio y la influenza. Los cambios en la dieta y el consumo de alimentos en espacios públicos pueden incrementar infecciones gastrointestinales por Norovirus, Salmonella, E. coli y Hepatitis A.

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Alcohol, calor, salud mental y movilidad

El Mundial también implica riesgos no infecciosos. El ambiente festivo, la euforia deportiva y la movilidad entre ciudades pueden aumentar conductas de riesgo, como infecciones de transmisión sexual y VIH, así como accidentes de tránsito asociados al consumo de alcohol, fatiga y desplazamientos de larga distancia. Los microsueños son relevantes durante trayectos extensos, por lo que se debe tener cuidado con el alcohol y el cansancio al conducir en México, Estados Unidos, Canadá y Colombia.

El verano norteamericano, con el torneo entre junio y julio, expone a los asistentes a deshidratación, agotamiento, golpes de calor, estrés térmico y eventos físicos en multitudes. La salud mental también es un punto de atención. “La salud mental y el bienestar psicosocial de los aficionados también se ven impactados, aunque poco se discuten. La alta presión del viaje, el choque cultural y el denominado ‘síndrome del viajero’ pueden desencadenar trastornos de ansiedad y estrés agudo”, explicó Martínez.

La desregulación emocional asociada al fanatismo deportivo puede derivar en episodios de violencia o conflictos interpersonales. Tras el torneo, o ante resultados adversos, algunos asistentes podrían enfrentar depresión. Además, la posible exposición a actos de racismo o xenofobia exige mayor resiliencia psicológica.

Para los viajeros colombianos, la asistencia al Mundial de 2026 implica mucho más que una experiencia deportiva. Se requiere un abordaje integral con esquemas de vacunación actualizados, aseguramiento médico internacional y medidas preventivas físicas y conductuales. La prevención activa será clave para un retorno seguro y para proteger al país frente a las “secuelas invisibles” del mayor evento masivo del planeta.