En su reflexión dominical, el pastor Andrés Corsón presentó la Biblia como el manual de instrucciones para el cuidado del cuerpo y la salud. Tomando como referencia la vida de Moisés, quien mantuvo su vigor y buena vista hasta los 120 años, afirmó que Dios diseñó al ser humano con la capacidad de recuperarse y mantenerse saludable cuando se siguen principios de vida alineados con Su voluntad.
El cuerpo se cura por sí mismo
“Dios diseñó nuestro cuerpo de tal forma que se cura por sí mismo”, señaló Corsón, destacando la importancia de la fe, la obediencia y los hábitos saludables. El mensaje enfatizó que la recuperación física también está relacionada con el entorno, las creencias y la actitud personal.
Cambiar la mentalidad para sanar
El pastor invitó a rodearse de ambientes de fe y esperanza, abandonar prácticas supersticiosas y asumir responsabilidad sobre el propio bienestar. A partir del relato del paralítico de Betesda, recordó que muchas veces el primer paso hacia la sanidad es cambiar la mentalidad y actuar. “Si quieres ser sano, tienes que salir de esa cama”, expresó, subrayando la necesidad de dejar la pasividad y responder con determinación.
Hábitos concretos para la salud integral
Finalmente, Corson resaltó la importancia de hábitos concretos como el ejercicio, el trabajo, el descanso adecuado y una alimentación equilibrada. Según explicó, el cuerpo funciona mejor cuando se respetan los principios establecidos por Dios para su cuidado. “Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta” y “Trabaja seis días y descansa uno” fueron algunas de las enseñanzas bíblicas citadas para recordar que la salud integral requiere disciplina, movimiento y un estilo de vida que favorezca el bienestar físico, emocional y espiritual.
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