Wilson Giovanni Jiménez Barbosa, profesor titular e investigador de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, es parte del Centro de Pensamiento de Gestión en Salud (CEPIENSA), que reúne a las universidades Externado, Tadeo y FUCS. Desde allí ha seguido de cerca la crisis del sistema de salud colombiano y el debate sobre su reforma. En entrevista, analiza el panorama que enfrentará el próximo gobierno, las causas de la crisis, la suficiencia de la UPC, las intervenciones a las EPS y las propuestas de los candidatos.
Estado del sistema de salud para el próximo gobierno
El próximo gobierno enfrenta una crisis coyuntural y la necesidad de una reforma estructural. La crisis coyuntural se manifiesta en demoras en la entrega de medicamentos y asignación de citas. La reforma estructural, que no se logró en los últimos cuatro años por falta de diálogo, es esencial para evitar soluciones temporales. Se requiere un plan de respuesta inmediato y una reforma que aborde problemas heredados.
Causas financieras y estructurales
La Ley Estatutaria de Salud amplió el derecho a la salud con recursos limitados, generando un desbalance. La suficiencia de la UPC es debatida: el Gobierno la considera suficiente basada en la inflación, mientras que las EPS sostienen lo contrario. La falta de un sistema de información robusto impide zanjar la discusión. Además, el Gobierno priorizó el modelo preventivo, destinando recursos a equipos básicos de salud, lo que generó tensiones con la atención curativa.
Intervenciones a las EPS
Las intervenciones han sido más políticas que técnicas. La Superintendencia de Salud intervino para administrar EPS, pero la selección de interventores no siempre fue la adecuada. Esto generó desconfianza entre actores del sistema, afectando a usuarios, prestadores y profesionales de la salud. La falta de confianza lleva a una lógica de corto plazo que erosiona el sistema.
Enfoque territorial
La Ley 100 fue diseñada para ciudades, descuidando zonas rurales y dispersas. Se necesita un enfoque diferencial que reconozca las realidades de cada territorio, con herramientas como telemedicina y esquemas especiales de transporte. Las propuestas de reforma deben equilibrar la atención en ciudades y zonas apartadas.
Propuestas de los candidatos
Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella presentan planes de choque. De la Espriella propone una inyección de 10 billones de pesos, mientras que Cepeda no cuantifica pero sugiere recursos para Nueva EPS y compras centralizadas. Ambas propuestas son insuficientes sin claridad sobre el déficit real y las fuentes de financiación. Además, se necesita un diálogo que construya acuerdos subóptimos.
Tres prioridades para el próximo gobierno
Primero, establecer un diálogo real entre actores, posiblemente con una figura similar a un ombudsman. Segundo, fortalecer el sistema de información para contar con datos confiables. Tercero, recuperar la confianza entre EPS, Estado y prestadores. Sin estos elementos, cualquier reforma será difícil de implementar.



