La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó el martes que el sistema sanitario de Venezuela enfrenta una presión considerable después de los dos terremotos mortales ocurridos la semana pasada, con hospitales dañados y escasez de personal.
Los sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5, registrados el 23 de junio, dejaron más de 1.700 fallecidos y 5.000 heridos, además de cientos de edificios colapsados o afectados.
Daños en centros de salud
Según Christian Lindmeier, portavoz de la OMS, al menos tres centros de salud presentan daños críticos y otros seis están dañados o funcionan parcialmente. La declaración se realizó durante una rueda de prensa en Ginebra, basada en una evaluación de 21 establecimientos sanitarios.
“El resto sigue operativo, (pero) bajo una presión significativa”, afirmó Lindmeier. “Los hallazgos preliminares revelan una prestación de servicios y un flujo de pacientes caóticos, marcados por el hacinamiento (y) un creciente retraso acumulado de cirugías”.
Personal desaparecido y riesgos sanitarios
En el estado La Guaira, varios trabajadores sanitarios especializados en atención materna continúan desaparecidos, lo que genera una brecha crítica en la atención obstétrica, según el portavoz.
Además, las miles de personas desplazadas por los terremotos enfrentan un riesgo elevado de brotes de enfermedades como fiebre amarilla y dengue, especialmente debido a la cobertura de vacunación relativamente baja en el país.



